miércoles, 1 de marzo de 2017

Apariencias y atracciones

Hasta bien entrada la treintena, nunca me he sentido una persona físicamente muy agraciada. No soy alto, estaba muy delgado y tenía que cargar con unas gafas con una graduación muy alta. Todo eso creó un conjunto que me convirtió en objeto de las vejaciones de los muchos graciosos de turno que me fui encontrando a lo largo de mi vida hasta, aproximadamente, los 18 años.

Esto de alguna manera fue marcando mi caracter para mal. Por un lado tomé como normal ese comportamiento y, por otro y debido a que estas situaciones se presentaban en muchos lugares no relacionados entre sí, me fui encerrando cada vez más en mi mismo hasta no tener practicamente amigos en el instituto.

Cuando acabé COU (más mal que bien), me marché a Madrid. Me costó menos de tres meses perder contacto con todos mis compañeros de curso. Solo lo conservé con los que hoy siguen siendo mis dos mejores amigos, que ni iban a mi misma clase ni vivían en el mismo pueblo. A unos cuantos me los he vuelto a cruzar, otros preguntan por mí a mis familiares, pero la conversación no pasa de unos saludos y unas breves frases sin mucha sustancia.

En la universidad todo cambió. Por un lado, la forma de relacionarme con la gente era mucho más natural y cordial. Con el tiempo, fui haciendo amigos que, a pesar de la distancia y el tiempo, todavía me esfuerzo en no perder el contacto.

Sin embargo, se me quedó un cierto poso de todo lo vivido anteriormente: yo no estaba hecho para gustar. De alguna manera, ya di por hecho que, a pesar de algún escarceo con alguna chica, existían altas posibilidades de quedarme vistiendo santos el resto de mi vida. Por eso, hasta darme cuenta de lo que realmente me atraía, mi vida sentimental y sexual fue más bien escasa e incluso nula a finales de la veintena.

Todo fue cambiando pasados los treinta. Cogí algo de peso, me dejé barba y algunos días cambio las gafas por las lentillas. Además, el hecho de asumir que me gustaban los chicos hizo que mis esfuerzos en gustar al que tenía enfrente aumentasen considerablemente.

No me considero especialmente guapo, pero he de reconocer que tengo mi público (la barba recortadita y los ojos grandes hacen milagros). Sin embargo, hoy en día todavía me sorprendo de que alguien le guste yo, de despertar la atracción del otro sin conocerme más allá de unas horas.

Por otro lado, he de reconocer que es triste condenar a la gente al ostracismo por la apariencia. Sin embargo, a pesar de que lo intento, el cuerpo no me pide tener nada con alguien si no me gusta físicamente. De alguna manera tengo la sensación que me estoy fallando a mí mismo, pero no sé disimular.

De todas formas, alguna vez he comentado con alguien que cada persona tiene sus gustos y estoy convencido que para cada roto hay un descosido. Es por eso que no creo que haya que dramatizar por no querer nada con alguien. Al final, gente que no te dice nada y que está felizmente emparejada la hay a patadas, y al que a ti no te gusta al de al lado sí. Solo hay que pensar en elegir lo que realmente nos va, no a nuestros amigos o conocidos. Además, para mí, la atracción se compone en un 50% de físico y un 50% de actitud. Y muchos suplen esa falta de belleza con una actitud envidiable.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Perfect 10 - The Beautiful South.

10 comentarios:

  1. No tienes por qué sentirte mal porque no te guste alguien físicamente, en mayor o menor medida todos tenemos el físico en cuenta. De hecho siempre me ha dado pena esa gente que todo lo justifica con el físico, a fin de cuentas, lo importante es saber que hay más cosas que componen la ecuación.

    En mi caso lo que más suele gustar: la altura, los ojos verdes, los rasgos (sobre todo los pómulos) marcados... es también lo que menos le gusta de mi a otros.

    Abrazotes.

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    1. Igual me siento mal porque doy por hecho que a todos nos gusta lo mismo en cuanto a rasgos físicos, pero ya voy viendo que eso no es así. De hecho, suele haber mucha más unanimidad en el tema de la actitud.

      Un saludo.

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  2. El físico no lo es todo. O sí. ¡Depende de lo que busques!

    Los que son guapos, tienen esa suerte, siempre que no vayan de chulos perdonavidas. Los feos (sea eso lo que signifique, para gustos los colores), tienen que currárselo un poco más. Los que somos normales, pues un poco de todo...

    Pero mucho más importante, para casi todo, es la actitud :)

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    1. Has dado en el clavo. Sólo añadir que la belleza suele ser tempora, así que más te vale tener algo más en la sesera.

      Un saludo.

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  3. La canción me ha parecido muy divertida, y me gustan mucho las voces de la chica y el chico ( este último cuando empieza a cantar recuerda un montón a Elvis Presley, ¿no? )...
    ...sobre lo demás, pues vaya, no hay que engañarse: la apariencia física hoy en día lo es casi todo. A los guapos/as las cosas les son más fáciles porque la gente se predispone de una manera más positiva hacia ellos y se tiende a obviar sus errores y a ser más indulgente con sus defectos...y eso lo hablo a todos los niveles y sin meterme en pantanos sentimentales. El físico es determinante a la hora de dar el primer paso para acercarse a alguien y decir otra cosa es negar la verdad: al guapo le vas a dar la oportunidad de conocerlo, al feo, ufff, cuesta más. Sin embargo yo puedo decirte que todas las relaciones que he tenido en mi vida y que me han hecho sentir feliz a cada momento han sido con gente a la que por su físico no hubiera hecho ni caso si se me cruzaran por la calle, y ¡vale, mala suerte la mía que nunca logré ligarme al chulazo de turno! pero la realidad es que -aunque suene al topicazo de turno- lo que de verdad vale de las personas está en el interior. La belleza mantiene el interés un par de días, una semana o un mes, pero si no hay nada más allá del envoltorio físico, no hay futuro.
    ¿Que si se da belleza interior y exterior entonces ya es la pera?
    Pues claro.
    ¿Que si me hubiese gustado haberme comido al menos un colín con más de uno de los guaperas que se me cruzaron en algún momento en el camino, aunque hubiese sido para una relación sin visos de perdurabilidad?
    ¡¡¡pues claro, jajaja!!!
    Pero vaya...afortunadamente como dices tú al final todo el mundo tiene su público y no, no hay que sentirse culpable por dejarse influenciar en un primer momento por el aspecto físico, pero quizás si hay que saber entender y no pasar por alto que lo mejor de las personas no siempre está a primera vista sino un poco más allá.
    ¡Que tengas un estupendísimo fin de semana!

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    1. Igual esta otra canción de este mismo cantante con su primer grupo te resulta más familiar:

      https://www.youtube.com/watch?v=YiwB0KNfVlo

      Es cierto lo que dices. El físico es la tarjeta de presentación de uno, nos guste o no. Además, dicen que para estos menesteres utilizamos la parte más primitiva de nuestro cerebro, así que...

      Pero no solo es el ser más o menos guapo, es cómo moverse, como relacionarse con los de alrededor, sonreir mucho. etc. Cosas que sin conocer en profundidad dicen bastante.

      Un saludo.

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  4. Tú mismo lo dices al final 50% físico 50 % actitud. Yo soy de los que valoro mucho más la actitud ante cualquier situación, que el primer pantallazo visual. También es cierto que si es guapete (que vete tu a saber entre que extremos catalogamos lo guapo y lo bello, cada uno) pues contribuye , pero desde luego, no siempre.
    Yo creo que tendrias que evitar o trabajar ese sentimiento de culpabilidad que se despierta cuando si alguien no te atrae no tener nada con él. Eso obedece a que pensamos mucho en lo podamos percibir nosotros mismos si experimentamos esa misma sensación como propia, -vamos que lo digo por mi mismo- jejeje.
    Lamentablemente vivimos una sociedad muy canonista, y muy canalla respecto a la discriminación selectiva, y nos sentimos mal si precisamente hemos vivido de una u otra manera alguna aislamiento, etc.
    Pero como hay que seguir creciendo como persona y ver la vida de forma positiva (con lentillas o con gafas) sigue cuidando esa barbita y esos ojos para tu público.

    Saludos y feliz semana!!!

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    1. El sentimiento de culpabilidad me viene cuando siento que estoy fallando a mis principios, consecuencia de vivencias pasadas.

      Tienes razón en eso de la sociedad canonista y canalla. Nos dicen lo que debe ser bello o no, sin tener en cuenta de que en esto entran más los gustos personales que las verdades absolutas.

      De todas formas, no está mal quererse un poco y dejarse querer ;-)

      Un saludo.

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  5. Yo, por mi marca facial, he tenido dificultar para ligar desde mi nacimiento. Varias veces lo he conseguido sólamente mediante verbo.
    Y bueno, he conocido de todo, gente muy guapa que son terribles. Hombres muy feos que son muy dulces. Y al revés.
    Creo que juzgar a alguien por el físico no es ni malo ni bueno. No se puede hacer algo con alguien que no te atrae. Pero la atracción no es solamente física. La actitud, como bien lo dices cuenta mucho.

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    1. Completamente de acuerdo con el último párrafo. Hay guapos que a los cinco minutos dan ganas de salir corriendo y feos que, con un poco de tacto, te acaban ganando.

      Pero a veces no dejo de sentirme mal porque con la misma buena actitud es más fácil quedarse con el guapo...

      Un saludo.

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