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viernes, 12 de octubre de 2018

El Sueltabilis

En estos días de hiperconexión tenemos choricientos "amigos" (nótense las comillas) de los que nos llegan sus opiniones sobre todo. Gracias a estas nuevas formas de comunicación, de un tiempo a esta parte ha aflorado un nuevo especimen que antes estaba más oculto: el Sueltabilis.

El Sueltabilis es aquel que constantemente se está quejando de todo y de todos. El es el más agraviado por todo. Cree tener menos derechos que nadie, es el más afectado por la crisis o a él le recortan sus libertades individuales más que a nadie (aunque no tenga en cuenta la forma en que afectan sus propias decisiones al resto de los humanos). También se quejan de lo mal que se vive en estos días, que en el pasado todo era mejor, aunque esté constantemente usando herramientas para llorar de todo que en esos tiempos añorados ni se imaginaban.

Otra característica del Sueltabilis es que se cree en el derecho de opinar de cualquier cosa aunque no tenga ni idea de lo que dice, pero es incapaz de tolerar ni escuchar las opiniones de los demás. No son capaces de entender que la libertad de expresión es un camino de dos vías. Suelen utilizar con frecuencia el mantra "Soy una víctima de lo políticamente correcto", que es una forma sutil de decir que todo aquel que no piense como él es directamente imbécil.

Antes era capaz de respirar hondo cuando tenía un Sueltabilis al lado pero mis pulmones ya están saturados, así que he tomado la decisión de alejarme más de esa gente. A ver si con un poco de suerte el día que por fin se corten las venas no me pillen a su lado y me salpique su sangre. Porque cada vez estoy más convencido que ese tipo de gente es muy tóxica y se merecen el ostracismo puro y duro.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: La otra mejilla - Tahúres Zurdos.

domingo, 26 de agosto de 2018

Tiempos

Los que habéis seguido el blog desde el principio sabréis de mis problemas laborales, que se acabaron hace ya casi tres años. Desde entonces, por fin he encontrado una dirección que me gusta y que me apetece seguir. Me ha costado pero por fin me voy centrando. Además, soy una persona con grandes inercias. Me cuesta decidirme en hacer cosas pero una vez que lo hago voy a por ello y me cuesta cambiar de dirección. Es por ello que cuando aparece una persona en mi vida no soy de los que le da la vuelta de arriba a abajo en un instante.

Hace unos meses conocí a una persona con la que estuve saliendo unos tres meses. Desde el principio lo definimos como una relación seria. Sin embargo, me costó encajar el estar con él con el resto de mi vida, lo que me llevó a momentos de agobio. Además, como he comentado antes, tengo planes de futuro que no acababan de encajar con esta otra persona. No quita que luego puedan cambiar, ir encajando poco a poco, pero pararlos o modificarlos de repente no me entusiasma mucho, ya que si la relación no funciona parece que te pasas la vida sin seguir una dirección, sino que vas dando tumbos. Eso no me gusta; ya he pasado por ello y pasado es, no quiero que vuelva.

El caso es que vio que no congeniábamos y decidió dejar la relación, cosa a la que yo no puse objeción dado mi agobio y, para evitar parecer que reprochaba algo, no pedí muchas explicaciones. Decidimos mantener la amistad, y en algún momento él tuvo la sensación de que se había equivocado, pero luego ya se dio cuenta que no. A mí también me surgieron dudas, pero quizás me doy más tiempo para tomar mis decisiones y de puertas afuera da la sensación de que no.

Es por eso que me da la sensación de que necesito unos tiempos mucho más grandes que otras personas. No soy de flechazos instantáneos y a priori no puedo ofrecer un plan de vida de buenas a primeras. Así que llevaba un tiempo pensando que me voy a quedar vistiendo santos o adoptando gatos el resto de mi vida.

Sin embargo, en los dos días playeros que pasé la semana pasada conocí a otra persona con una vída y una filosofía muy similar a la mía, lo que me hizo ver que no soy tan bicho raro como pensaba y eso me reconfortó un poco.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Only your best friend - Krisenka Finley.

domingo, 28 de enero de 2018

Dolores

En este mundo todos estamos de paso. A los que nos gusta la música llevamos toda la vida viendo morir a estrellas del rock. En gran parte debido a las consecuencias de las drogas, la gente de este gremio tiende a morir relativamente joven cuando no en la cúspide de su carrera. Sin embargo, la muerte de Dolores O'Riordan me ha marcado como nadie antes lo había hecho, ya que su música me ha ido acompañando durante casi veinticinco años.

Allá por los compienzos del año 95 (quince años contaba yo por entonces), mi primo se acababa de comprar su primer reproductor de CDs (que yo miraba con envidia mientras yo andaba todavía con cassettes) y me grabó una cinta de un grupo irlandés que estaba pegando muy fuerte con la canción Zombie (¿nadie se acuerda de las remezclas chunda-chunda que se llevaban por entonces y de la que este tema fue una de sus principales víctimas?).

No fue una cinta que me entusiasmase especialmente. La escuché unas pocas veces y la arrinconé. Pero ese mismo verano de vacaciones en un camping, sonó de nuevo el tema que seguía a Zombie en el disco:


En cuanto llegué a casa, volví a darle una segunda oportunidad a la cinta. En mi época de instituto no tenía apenas amigos. Salía de casa para ir al instituto y poco más, mi tiempo libre pasó entre revistas de coches, la televisión y la música que escuchaba... y el "No Need to Argue" me acompañó hasta la saciedad, siendo de los pocos recuerdos buenos que guardo de entonces.

Antes de cansarme de este álbum, los de Limerick sacaron otro nuevo. se decía que era muy oscuro y que no estaba al nivel de los anteriores. Da igual, a mí me gusto casi lo mismo. De todas las canciones que tiene, me voy a quedar con ésta:


Pasó el tiempo sin que se supiese nada de ellos. Yo ya había acabado el instituto y me había marchado a Madrid a estudiar la carrera. Esta ciudad me ofrecía infinidad de alternativas de ocio que en mi pueblo no se presentaban si no era con la posesión de coche, cosa de la que carecía por entonces. Una de ellas fue el poder verlos en la sala La Riviera en 1999, cuando presentaron su cuarto disco:


Por entonces me hice con su primer disco, que era el que me faltaba para competar la colección. Con este disco me pasó lo mismo que con el anterior: no fue amor a primera vista, sino que se fue ganando mi cariño con el tiempo.


Años después llegó "Wake up and Smell the Coffee". No estaba mal, pero los anteriores habían puesto el listón muy alto como para no recordar dónde o qué estaba haciendo en el momento en que salió.


Entonces acabé la carrera y me puse a trabajar en diferentes países del mundo. En 2007, estando en la habitación de un hotel en el sur de Italia, sonó una voz muy reconocible en un canal de vídeos musicales, de la que no había escuchado nada nuevo desde hacía bastante tiempo.


La crítica desplellejó este álbum, pero para mí fue amor a primera vista. Si no me marcó más es porque por entonces hubo otra canción que consiguió (y consigue) ponerme la carne de gallina.

Dolores editó otro disco en solitario y los Cranberries se volvieron a juntar y editar un nuevo LP, que no llamaron mucho mi atención. Igual debería darles una segunda oportunidad, visto lo que me pasó con los dos primeros trabajos del grupo.

El 15 de enero de este año estaba sentado en una máquina del gimnasio cuando unas imágenes del vídeo de Zombie salieron en la televisión sin sonido que tienen en una pared. Entonces, los subtítulos anunciaron la muerte de Dolores O'Riordan. Al poco, salió la dueña hablando del tema y puso esta canción a sonar:


Entonces se me hizo un nudo en la garganta, ya que recordaba perfectamente dónde estaba en el verano del año 99 y qué hacía mientras escuchaba esta canción.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Shattered - The Cranberries (por razones obvias).

domingo, 5 de noviembre de 2017

Esto es nuevo

Echando la vista atrás, e incluso en el presente, la vida ha estado llena de gente armarizada, entre los que me incluyo. Desde gente que ha lleva una doble vida hasta, como era mi caso, ser un mar de dudas que retrasaban constantemente el dar el paso y admitir las cosas de una vez por todas.

El concepto de dar el paso lo tuve acompañado de la idea de que, si ya hacías algo "quedabas marcado". Es por eso que lo pensé mucho durante años antes de lanzarme a la piscina. Hoy ya lo veo como un error.

Uno de los motivos que se dan cuando alguna persona famosa sale del armario es el hecho de ser referente para esas personas que, de alguna manera, no tienen bastón en el que apoyarse. En mi caso, no me siento que deba ser un referente positivo para nadie, no siento que alguien deba hacer las cosas como las hice yo. Sin embargo, puedo ir con la cabeza bien alta de haber sido consecuente y no haber hecho daño a nadie más que a mí mismo con mis decisiones equivocadas.

Es por eso que, lo que ha pasado con Kevin Spacey me ha llamado mucho la atención. Que una persona famosa haya salido del armario con la esperanza de que, al hacer pública su homosexualidad, sirva de purga para disimular actos de una cierta gravedad como son los abusos sexuales. No recuerdo haberlo visto antes (caso Arny aparte).

Y creo que es la primera vez que me he sentido avergonzado al ver una salida de armario de alguien.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy:  Cripple and the Starfish - Antony and the Johnsons.

sábado, 24 de junio de 2017

Pereza

Va a hacer mucho calor...

Me han fallado todos los que supuestamente iban a ir...

Demasiada gente...

El programa va a ser similar a otros años, es decir, puedo ir el año que viene...

Va a ser todo fiesta y me voy a saturar...

No me gustan especialmente las actuaciones musicales...

Etcetera...

...

Que me está entrando la pereza y tengo un dilema en la cabeza enorme. No sé qué hacer, si ir al Orgullo o no.

Que me fastidia perdérmelo...

... 

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Quizás - Mari Trini.

martes, 30 de mayo de 2017

Dudas orgullosas

A nada que respires un poco de aire de este mundo, te habrás enterado de que este año se celebra en World Pride en Madrid. No es sólo ese el motivo de que el Orgullo de este año sea especial, el otro motivo es que, por primera vez me ha surgido la ocasión de disfrutarlo acompañado, aunque sea parcialmente. Es lo que tiene el ir ampliando mis contactos en el ambiente "de provincias".

Hay un motivo que me echa mucho para atrás: la aglomeración de gente. No me gusta el no poder andar ni moverme. Sin embargo, me resisto a dejar pasar la oportunidad de verlo en persona. He aquí mi dilema.

Por fortuna puedo planificar el viaje "a mi aire" y sin depender de nadie. De esta forma, si veo que me saturo puedo cambiar los planes y marcharme a lugares más despejados, o incluso volverme a casa. Es por eso que no voy a viajar acompañado; prefiero quedar "in situ" con la gente, sin condicionar a nadie ni que me condicionen.

Por otro lado, cuando se prepara alguna fiesta en alguna localidad, se suele editar algún programa con los eventos para orientar al personal y que cada uno pueda elegir lo que más le convenga. No es que reniegue de la fiesta (ni del ligoteo, que uno no es de piedra), pero si no encuentro un poco de variedad, me voy a acabar saturando. El caso es que no he sido capaz de localizar nada con las actividades planificadas, tanto de fiestas como de otras actividades (cine, charlas, etc.). ¿Alguien me puede orientar?

Otra ventaja es que puedo decidirlo a última hora, que tengo tiempo para pensarlo. Así que lanzo la pregunta del millón para que me orientéis en mis reflexiones: ¿qué hago?

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: If she knew what she wants - Bangles.

lunes, 8 de mayo de 2017

Me gusta dormir

Que no me da la vida...

Que llevo más de un mes sin escribir aquí...

El trabajo...

Que se me averió el coche y tuve que estar dos tardes cambiando el termostato en el garaje...

Que me fui de vacaciones semana y media...

Que la autoescuela, el francés, ayudar a una amiga con el inglés, el ver a los familiares y conocidos, que el terminar el cuarto libro de la serie de Millenium que acumulaba polvo desde hacía semanas en la mesilla, ocuparse de la casa...

Que se me atascó el desagüe, les inundé el piso a los vecinos de abajo y tuve un mes el baño lleno de agujeros, albañiles, fontaneros, peritos, trapos, fregonas, etc.

Que al final necesito dormir de siete a ocho horas diarias y necesito mi tiempo por las mañanas para despertarme, si no mi cuerpo lo nota. Y creo que es eso por lo que el día no me cunde nada. Admiro a esas personas que escriben entradas frecuentemente, ven series, escuchan música y leen a diario. Tiene que ser a costa de no dormir, porque si no, no me lo explico.

Porque no hago nada que no hagan los demás.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Camino de la cama - Siniestro total.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Apariencias y atracciones

Hasta bien entrada la treintena, nunca me he sentido una persona físicamente muy agraciada. No soy alto, estaba muy delgado y tenía que cargar con unas gafas con una graduación muy alta. Todo eso creó un conjunto que me convirtió en objeto de las vejaciones de los muchos graciosos de turno que me fui encontrando a lo largo de mi vida hasta, aproximadamente, los 18 años.

Esto de alguna manera fue marcando mi caracter para mal. Por un lado tomé como normal ese comportamiento y, por otro y debido a que estas situaciones se presentaban en muchos lugares no relacionados entre sí, me fui encerrando cada vez más en mi mismo hasta no tener practicamente amigos en el instituto.

Cuando acabé COU (más mal que bien), me marché a Madrid. Me costó menos de tres meses perder contacto con todos mis compañeros de curso. Solo lo conservé con los que hoy siguen siendo mis dos mejores amigos, que ni iban a mi misma clase ni vivían en el mismo pueblo. A unos cuantos me los he vuelto a cruzar, otros preguntan por mí a mis familiares, pero la conversación no pasa de unos saludos y unas breves frases sin mucha sustancia.

En la universidad todo cambió. Por un lado, la forma de relacionarme con la gente era mucho más natural y cordial. Con el tiempo, fui haciendo amigos que, a pesar de la distancia y el tiempo, todavía me esfuerzo en no perder el contacto.

Sin embargo, se me quedó un cierto poso de todo lo vivido anteriormente: yo no estaba hecho para gustar. De alguna manera, ya di por hecho que, a pesar de algún escarceo con alguna chica, existían altas posibilidades de quedarme vistiendo santos el resto de mi vida. Por eso, hasta darme cuenta de lo que realmente me atraía, mi vida sentimental y sexual fue más bien escasa e incluso nula a finales de la veintena.

Todo fue cambiando pasados los treinta. Cogí algo de peso, me dejé barba y algunos días cambio las gafas por las lentillas. Además, el hecho de asumir que me gustaban los chicos hizo que mis esfuerzos en gustar al que tenía enfrente aumentasen considerablemente.

No me considero especialmente guapo, pero he de reconocer que tengo mi público (la barba recortadita y los ojos grandes hacen milagros). Sin embargo, hoy en día todavía me sorprendo de que alguien le guste yo, de despertar la atracción del otro sin conocerme más allá de unas horas.

Por otro lado, he de reconocer que es triste condenar a la gente al ostracismo por la apariencia. Sin embargo, a pesar de que lo intento, el cuerpo no me pide tener nada con alguien si no me gusta físicamente. De alguna manera tengo la sensación que me estoy fallando a mí mismo, pero no sé disimular.

De todas formas, alguna vez he comentado con alguien que cada persona tiene sus gustos y estoy convencido que para cada roto hay un descosido. Es por eso que no creo que haya que dramatizar por no querer nada con alguien. Al final, gente que no te dice nada y que está felizmente emparejada la hay a patadas, y al que a ti no te gusta al de al lado sí. Solo hay que pensar en elegir lo que realmente nos va, no a nuestros amigos o conocidos. Además, para mí, la atracción se compone en un 50% de físico y un 50% de actitud. Y muchos suplen esa falta de belleza con una actitud envidiable.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Perfect 10 - The Beautiful South.

martes, 24 de enero de 2017

¿Y ahora?

Hace unos meses os hablaba de mis dilemas en los tiempos de una relación. Relación que se ha quedado en una amistad con derecho a roce. Debido a su situación personal (y que yo tampoco lo veía claro) decidimos no dar el paso.

Nos seguimos viendo con regularidad, pero la vida sigue. Y es ahí donde surgen mis dilemas. Está claro que si empiezo con otra persona, nos veríamos menos (porque está claro que no le pondría los cuernos con nadie), pero no dejo de sentirme un poco mal por él si eso sucediera. No está pasando un buen momento en lo personal y lo profesional y siento que necesita que alguien le ayude a desconectar un poco de vez en cuando. Aunque por otro lado, creo que tiene los suficientes recursos como para buscarse la vida (más que yo).

Por otro lado, me he parado a pensar la cantidad de veces que he dejado pasar ligoteos por mi timidez o por mi incapacidad para interpretar el lenguaje no verbal. El otro día me dio por pensar la cantidad de veces que se han interesado por mí y no he correspondido. Por miedo, por centrarme en esta persona, por falta de empatía...

El caso es que, ahora mismo, lo que necesito, más allá de novios o no novios, es echarle morro a la vida y salir a comerme el mundo. Aunque es fácil decirlo, no sé ni cómo lo voy a hacer. Veremos si en el resumen del año de 2017, dentro de 11 meses, puedo dar una valoración positiva a esta declaración de intenciones.

Pseudoalucinación parasiataria de hoy: Si tú me dices Ben, yo digo Affleck - Love of Lesbian.

martes, 27 de diciembre de 2016

La capacidad de escribir

No me considero un gran escritor. Cuando estoy creando una entrada para este blog no me gusta la gramática que uso, el vocabulario, las expresiones... Es por eso que, antes de publicarla la leo varias veces y cambio algunas cosas. Después, aún las edito alguna vez más para corregir cosas que me siguen sin gustar y que se me han pasado. Y aun así, veo que no soy capaz de alcanzar el nivel en mis textos de otros blogs que sigo.

Es por eso que, observando mis limitaciones, admiro a gente que puede llegar a escribir relatos con una belleza y una riqueza en su expresión como éste. Aunque es un poco largo os recomiendo perder un rato en su lectura, no tiene desperdicio.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Los Versos de un Loco - Presuntos Implicados.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Rabia

Hace unos viernes iba a quedar con un amigo, y a última hora me llama que no iba a poder venir porque no se encontraba bien. Unos meses antes había perdido su trabajo y tiene una situación familiar complicada. Además, años atrás tuvo una ruptura sentimental un poco traumática y había estado medicado para combatir la ansiedad. Ese día había pasado mala noche y empezó a tomarla de nuevo tras un año sin hacerlo.

Llevaba ya unos días de bajón, sobre todo por el trabajo. La casa le come y se ve de nuevo parado de larga duración, sin sitio y sin futuro, cuando es una persona preparada y con experiencia. Y yo no podía hacer nada más que callar y escuchar. No me gusta desbordar a la gente con demasiados consejos, pero tampoco me apetece alimentar su desánimo incidiendo todavía más en lo mal que está todo. Y no sé qué decir...

Suma eso a que no es un problema aislado. No creo que sea, principalmente, un asunto de tener más formación, flexibilidad laboral, movilidad, emprendimiento, inversión, o todas esas cosas que se dicen. Por encima de todo hay un motivo más grande: cada vez sobramos más gente en el mercado laboral, y lo vi muy de cerca esos dos años que pasé en paro. Y lo peor es que esa injusticia se va transformado en rabia.

Así que no entiendo cómo nadie que tenga dos dedos de frente pueda llevarse las manos a la cabeza porque haya ganado Trump. Dicen que el principal germen de votos de ese hombre han sido los hombres blancos de zonas rurales. Supongo que, de alguna manera, su hartago habrá venido, en parte, por una sensación de abandono por parte del mundo de la política y la economía que se ha transformado en ira. De ser una sensación motivada, ¿cómo se le puede pedir ahora que se preocupe por las mujeres, los gays, los latinos, negros, musulmanes, etc.? Consecuencia de esta sociedas individualista que nos han intentado meter con calzador.

El pasado verano, Michael Moore escribió un artículo dando cinco razones por las que Trump iba a ganar. Me ha parecido muy interesante y recomiendo su lectura. Cuadra bastante con mi forma de pensar.

No creo en salvadores (ni salvapatrias de pandereta). No creo que Trump ni Pablo Iglesias ni el Papa vaya a arreglar el mundo de un día para otro. Sólo espero que todos estos acontecimientos sirvan de toque de atención al establishment para que se reduzcan las desigualdades a un nivel razonable. O por lo menos antes de que venga otra Segunda Guerra Mundial.

Y ya, para poner un tono un poco más jocoso a esta entrada de m... que me he cascado, aquí va el "speech" que se ha marcado Yoko Ono dedicado a Donald Trump. Lleno de contenido y significado.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Don't give up - Peter Gabriel & Kate Bush.

domingo, 18 de septiembre de 2016

El verano de las primeras veces

El calor ya se ha ido. Ya me puedo ir olvidando del pantalón corto, de dormir sólo con una sábana y de todas esas cosas que hacen que ame el verano. No me gustan estos días, contemplando los largos meses que quedan hasta que el verano vuelva de nuevo.

Sin embargo, estos últimos meses me han dejado un buen sabor de boca.

Acabé el mes de junio con unas ganas bárbaras de playa, así que me fui una semana para allí a principios de julio (viaje ya contado aquí y aquí). No fue la primera vez que hacía nudismo, pero sí la que me pude bañar en el mar desnudo, relajarme y disfrutar del aire rodeando mi cuerpo.

En el puente de agosto fui al monte. Fue la primera vez que subía una montaña de más de 3.000 m. de altitud y la primera que dormí en una tienda de campaña en mitad de la naturaleza, en completa ausencia de ruidos provenientes de la civilización.

Unos días después estuvimos celebrando el cumpleaños de una persona un grupo "de entendidos". Fue la primera vez que pude tener una tertulia con alguien sobre temas "gays" de una forma natural, relajada y distendida.

A principios de agosto vino un amigo que vive en el extranjero a pasar unos días a su casa, como todos los veranos. Este año fue el primero que vino con su nueva novia, así que no hemos hecho los planes de otras veces. Todas sus vacaciones giraron en torno a ella y yo tenía que trabajar (a diferencia de los dos últimos veranos). Una pena.

Este fin de semana son las fiestas del pueblo de al lado, donde viven gran parte de mi grupo de amigos. Algunos de ellos viven fuera, y los que están más en el pueblo nos han dado la espalda. Ha sido la primera vez que no nos han avisado para quedar a comer o cenar el fin de semana. Pero el Facebook es traidor, y se ve que planes han hecho.

Pero aun así, la valoración de mi verano es positiva. No voy a hacer mala sangre con cosas que no me aportan nada porque veo que, si se busca un poco, salen planes interesantes y experiencias enriquecedoras. Sólo hay que moverse.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: I got you- Jack Johnson.


Y esto ya se merece una pseudoalucinación exclusiva: también este verano nacieron mis dos primeras sobrinas. Cada vez que las veo, el babero me lo tengo que poner yo :-)

Pseudoalucoinación parasitaria para mis sobrinas: Lullaby - Dixie Chicks.

viernes, 22 de julio de 2016

Reflexiones vacacionales 2

Una vez pasado el trance con el mendigo del cajero y el día de playa, monté el tinglado en el camping por la noche y, al día siguiente después de desayunar y organizar un poco limpieza y comidas, me dirigí a la la playa. El camping tiene un ambiente bastante familiar, con una playa grande a dos pasos que no está excesivamente masificada, pero a mí me gusta ir a una cala más salvaje, rodeada de un pinar protegido y sin construcciones alrededor.

Como ya había comentado en la anterior entrada, en dicha playa se practica el nudismo, aunque hay gente con bañador. El ambiente en dicha playa era bastante heterogéneo: hombres, mujeres, niños, gente sola, familias, etc. Sin embargo, mi radar también saltó unas cuantas veces, aunque no esté ni de lejos tan evolucionado como el del mendigo.

La primera fue cuando llegaron dos chicos y una chica que se sentaron a mi lado. En cuanto los vi a ellos dos con la ropa conjuntada y las gafas de sol a juego, no me quedó duda que el verso suelto de los tres era ella. Luego ya, al tenerlos a mi lado y escuchar la conversación, se confirmaron mis sospechas.

La segunda es cuando vi a dos chicos practicando nudismo y bañarse muy juntos. No quiere decir nada, pero a mis amigos heteros "de mariconadas las justas" no los veo yo metidos en el agua en pelota picada y así de juntitos.

A lo largo de los días vi alguna pareja más, lo que me llevó a mis habituales comeduras de cabeza. Igual hubiera estado bien intentar conocer a alguien o quedar a través de alguna aplicación para pasar el día, pero me eché para atrás.

La principal razón es que, ahora quedo habitualmente con otra persona cerca de donde vivo. No es que se pueda decir que tenga una relación seria, pero es cierto que tenemos algo más que sexo. Hablamos de muchas cosas, pero nunca hemos hablado abiertamente de qué si estamos o no estamos con otra gente. En mi caso no ha sido así, porque no he tenido necesidad hasta que estuve en la playa varios días solo. Si por su parte no ha sido así, no tengo nada que reprocharle, no soy particularmente posesivo.

Eso me produce una inseguridad tremenda, porque no sé en qué punto las cosas pasan a ser una infidelidad o bien se sigue el principio "Don't ask, don't tell". En cualquier caso, yo prefiero ir sobre seguro pero a veces pienso que por un principio de fidelidad estúpido me estoy perdiendo cosas, más aún cuando igual hasta me vienen bien para quitarme ese carácter apocado y tímido que llevo encima.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Nothing Left to Lose - The Alan Parsons Project.

miércoles, 20 de julio de 2016

Reflexiones vacacionales 1

El verano ya está aquí, y con él los viajes vacacionales. Este año andaba yo necesitado de relax y naturaleza, así que me fui de camping al Mediterráneo una semana. Como ya conté en su día, el año pasado me inicie en el nudismo y este tenía ganas de repetir.

Pero antes de despatarrarme y despelotarme el lunes, el fin de semana anterior tuve un par de compromisos con conocidos que hicieron que durmiese la noche del sábado al domingo en una ciudad de interior cercana a la costa para pasar el domingo en una playa textil con un par de amigos del pueblo que se fueron allí a trabajar.

Esa mañana de domingo, fui a un cajero automático en el que había un mendigo durmiendo dentro, y mientras manejaba el cajero empezó a darme conversación. No es que me guste mucho contar mi vida a desconocidos, pero tampoco me gusta ser grosero, así que respondía con corrección a las preguntas sin importancia que me hacía.

Ese mendigo era bastante observador, ya que reconoció mi acento y acertó de dónde venía, así que me preguntó si estaba de turismo, a lo que le dije que sí. También se percató de que viajaba solo.

En una de estas, y sin venir a cuento, me empezó a recomendar las playas nudistas de la zona y, atención, las zonas de cruising que había detrás. El colmo de los colmos llegó cuando, después, me preguntó si me gustaban las mujeres o los hombres, momento en el cual me quedé ojiplático y deseé que me tragara la tierra.

Respondí con evasivas, pero el hombre volvía al tema insistentemente, así que zanjé la cuestión diciendo que esa pregunta era muy personal e incómoda y me marché acojonado vivo. Estoy seguro que ese hombre me captó al instante, que tenía un radar que me río yo de los de la NASA. A ver si lo siguiente iba a ser el tirarme los tejos, y la verdad que enrollarme con un mendigo no entra dentro de mis fantasías precisamente.

¿Creéis que hay gente con un radar tan desarrollado o bien fueron paranoias mías?

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Eye in the Sky - The Alan Parsons Project.

miércoles, 9 de marzo de 2016

A pedir de boca

Hace unos días daba de bruces con este artículo, que me pareció bastante interesante pero a su vez aterrador, no tanto por el VIH sino por las otras enfermedades que ya se creían erradicadas y están volviendo con preocupante fuerza, incluso algunas de ellas sin cura. Hoy en día no creo que a casi nadie (digo casi) le suene nuevo que la mejor forma de prevenirlas sea el condón. Sin embargo, hay un punto que no deja de inquietarme en todo esto: el sexo oral.

Porque, así como la penetración en la mayoría de los casos se hace con condón, veo que generalmente a la gente no le gusta "chupar un trozo de goma". Indagando por internet, se ve que, en general, es una práctica con menos riesgo que la primera, pero la información que existe es bastante confusa. Por otro lado, no es algo de lo que se pueda ir hablando con cualquiera alegremente, la verdad.

Y, la verdad, uno no sabe a lo qué atenerse en este aspecto. Ya se ve que es una práctica que entraña menos riesgo que otras, pero a veces me da la sensación de que igual no existe tanta concienciación. ¿O es que yo soy demasiado hipocondríaco o paranoico?

Soy un mar de dudas.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Cuando vuelva a tu lado, cállate - El Sobrino del Diablo.


sábado, 9 de enero de 2016

Postureo mariliendril

Antes de nada, no me termina de convencer usar la palabra "mariliendre" pero no encuentro un sinónimo más neutral y algo menos despectivo. Mi dominio del vocabulario no llega tan lejos, así que lo dejaremos tal cual.

Las Navidades por estos entornos rurales tienen una singularidad: se llenan de amigos, primos y hermanos de amigos que trabajan todo el año fuera y vienen a pasar las fiestas a casa. Es por ello que, a las celebraciones de las fechas señaladas que se pasan en familia se añaden entre medio otras muchas con amigos y primos de éstos o hermanos.

Este año se nos ha juntado el primo de un amigo en un par de ocasiones. Nunca ha vivido aquí y sólo viene de vez en cuando a ver a la familia. Esta persona es abiertamente gay, más abiertamente de lo que yo lo soy. Además lo exterioriza mediante una relevante pluma. Yo no me estoy mirando en el espejo todo el día para controlar mis gestos o saber como hablo, y no soy consciente de la pluma que tengo pero, en cualquier caso, la suya es bastante más explícita que la mía (si es que la llego a tener). En principio no es una cosa que me condicione a la hora de tratar con alguien y, de hecho, en los momentos que estuve con él no hablé de mi orientación sexual en ningún momento. Por mucho que sea algo que tengamos en común, apenas lo conozco y no tengo la confianza suficiente.

Es pro eso que me chirría bastante el comportamiento de una amiga del grupo de la que ya hablé en su momento. En cuanto se enteró que venía, todo su interés por quedar se ceñía y condicionaba a que estuviese presente el primo. Si no, pasaba. Luego ya, cuando estábamos todos, lo agarraba por banda al pobre y no lo soltaba ni a sol ni a sombra.

Yo puedo entender que hay gente con la que puedas tener una mayor afinidad, pero es que mi amiga la mariliendre lo habrá visto un número de veces que se podría contar con los dedeos de las manos. De hecho, no creo ni que tengo su número de teléfono ni se ponga en contacto con él más que cuando viene. Entonces, ¿a qué viene ese comportamiento? ¿Es que, quizás, le guste ir de moderna y fardar delante de sus amigas de tener amigos gays? En cualquier caso, me chirría mucho.

Por cierto, a mí ni se me arrima.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy:  Son de Amores - Andy y Lucas (sí, es espantosa pero no me negaréis que es todo un himno mariliendre).

domingo, 1 de noviembre de 2015

A veces se puede ser bueno y a veces no

Hace un tiempo, Un-angel hablaba en su blog sobre las pegas de ser demasiado bueno. Yo he tenido experiencias de todo tipo, y soy partidario de que, a priori, hay que tener un poco de buena fe con la gente. Hay casos que me salen bien y otros que no; estos últimos me hacen sentir como un capullo.

Hace unos cinco años que conocí a C. Acababa de comprar un coche de segunda mano y después de revisarlo de arriba a abajo, en el viaje inaugural se le sale un latiguillo del freno recién cambiado y el coche les deja tirados. Sin conocerles de nada, les pregunté qué les pasaba, les presté mi caja de herramientas y les di un bote de líquido de frenos que llevaba encima para que pudieran regresar a casa. A día de hoy, nos vemos de vez en cuando y seguimos manteniendo contacto regular. Podría decir que perdí un bote de líquido de frenos pero gane una persona en mi vida, que no está nada mal.

Esta semana he visto la otra cara de la moneda. Desde que me quedé en paro, estoy aprendiendo alemán y francés idiomas a través de una web que funciona como red social. Puedes practicar con personas de otras nacionalidades manteniendo una cierta conversación. Hace unos días se puso en contacto conmigo una persona con una historia un tanto peculiar.

A lo largo de los mensajes que fuimos cruzando, me fue contando que tenía una enfermedad grave y que se entretenía practicando idiomas con otra gente. Que me contase eso de buenas a primeras, junto con el hecho de que se mostrase demasiado efusiva y agradecida con mis respuestas me hacía sentirme un poco incómodo, desconfiado y agobiado. Pero me decía a mí mismo: "No seas borde y contesta".

La gota que colmó el vaso fue el último correo que envió: aparte de caer en unas cuantas contradicciones me insinuó que buscaba a una persona que acogiese su fortuna para seguir sus labores benéficas. Eso ya me sonó a estafa pura y dura. Y me siento muy mal por haber perdido el tiempo con quienquiera que estuviese mandando esos mail y riéndose a mi costa, por ser un pardillo.

Me he agarrado tal rebote que he acabado poniendo el caso en conocimiento de los administradores de la página y la Unidad de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil. No quería dejarlo pasar y hacer lo poco que estuviese en mi mano para que esa gente se vaya de rositas. Y lo peor es que alguna vez alguien en situación similar y de buena fe se pondrá en contacto conmigo y pasaré de ella olímpicamente. Gato escaldado, gato escarmentado.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: I need a dollar - Aloe Blacc.

lunes, 26 de octubre de 2015

Dar y recibir

Hace unos días me enteré que mi vecino está bastante mal de salud. Es un hombre mayor y lo han metido en una residencia. En la casa, aparte de él, viven dos hijos: uno es drogadicto y el otro no tiene oficio ni beneficio después de salir de la cárcel. Está separado; en tiempos le pegaba a su mujer y, obviamente, ella ahora no quiere saber nada. Actualmente se ha hecho cargo una de sus dos hijas; hacía años que no le hablaban ninguna de las dos pero, según ella, las cosas vienen así y hay que apechugar con ellas.

Lo cierto es que da la sensación de que se lo ha buscado. Aparte de lo de su mujer y las dos hijas que perdió, ha ido haciendo feos por la vida a todo el mundo y se ha acabado quedando solo. Hace años ya, cayó en una depresión y no salía de casa. A los únicos que tenía a su lado era a sus dos hijos, y si no fuese por la pensión que mantiene a los tres a saber si seguirían ahí.

Luego está el caso de otro conocido. Por aquí nos conocemos unos cuantos por aficiones comunes. Hay uno de este que la han acabado echando a patadas de todos los lados porque las lía. Mantiene amistad con otra persona, ésta no sé si está ciega o qué porque parece no ver todo lo que hace. Quizás piensa que estando con él a las duras y a las maduras da más valor a la amistad.

Yo pienso que eso es una equivocación. Yo a mis amigos les intento transmitir que sean consecuentes. Si hacen algo que yo no comparto se lo hago saber y si me tengo que enfadar y, en casos extremos, alejarme, lo hago. Siempre he pensado que la soledad puede ser beneficiosa, que puede hacer recapacitar. En cambio, si tienen a alguien detrás tapando la mierda se van a sentir reforzados en sus actos.

Es por eso que nunca he tenido reparos en darle a alguien la espalda, como siempre he respetado que a mí me la den. También yo te tenido mis épocas de no tener a casi nadie, y me hicieron reflexionar. Tengo el convencimiento de que, por puro egoísmo, no soy el único que actúa así y que, en la mayoría de los casos, es positivo.

Como última reflexión, ¿cuántas amistades "previas a su caída" les quedarán a gente como Bárcenas o Roldán? ¿Tendrían amigos de verdad o sólo por interés y habrán huido porque "ya no es guay" que te vean a su lado?

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Eleanor Rigby - Beatles.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Vivir de espaldas

Ahora que a mi tiempo de desempleado le quedan unas horas de vida, intento ir adaptándome a mi nueva situación. Una que no me ha supuesto ningún cambio es el cambio de localidad de residencia, gracias a que la oficina esta muy cerca de casa.

Poco a poco iré buscando piso, pero me puedo tomar el tiempo que yo quiera. He tomado la decisión de quedarme aquí, no tengo ganas de más movimiento. Vivir en pueblo tiene sus inconvenientes; en el blog de Desgayficando han quedado bastante bien relatados pero no son suficientes como para inclinar la balanza a marcharme de aquí.

Es más, el otro día hablando con ciertas personas, uno del grupo me comentaba que ya conocía unos cuantos de mi pueblo que pertenecían "al gremio". Si tenemos en cuenta que se estima que al menos el 5% de la población es gay y que estamos censados 12.000 vecinos (sin contar los pueblos de alrededor), podemos estimar que seremos unos 300 hombres y 300 mujeres de todas las edades y condiciones. Suficiente como para no encontrar a alguien no quizás para enrollarse o emparejarse, pero sí como para mantener un cierto contacto o amistad.

Yo entiendo que en un sitio donde nos conocemos todos no apetece el tomar la iniciativa de buscar públicamente gente afín a ti. Seguramente si se hiciese una convocatoria pública, por ejemplo para celebrar el Orgullo, los únicos que aparecerían serían aquellos que tienen ganas de cotillear (en este pueblo casi todos), se alquilarían los balcones para tener buenas vistas y las crónicas darían para alimentar las tertulias marujiles hasta Navidad.

Sin embargo, internet y las aplicaciones tipo Grindr y Bender han venido a ayudar a establecer contactos con una cierta discreción... En teoría. Porque en la práctica yo salí escaldado de ellas. Quizás esperaba otra cosa de la gente que las usa, o quizás otra actitud. Es como si la gente sacase lo peor de uno mismo, como si sólo quisiesen sexo express y sin perder el tiempo en conocerse. Y no deja de ser una pena porque si algo he aprendido es que se pueden sacar cosas muy positivas de la gente sin acabar en la cama, yendo con la mente abierta (lo que en general se etiqueta como "lo que surja").

Mientras tanto, habrá gente que se siga sintiendo sola, empezando por mí mismo. Que sí, que es muy fácil echarle la culpa al pueblo, a la homofobia y a todas esas cosas. Pero en el fondo me da la sensación de que dando un enfoque distinto a dichas herramientas las cosas serían más fáciles, por lo menos en las zonas rurales. O igual ya se les dio y no funcionó, o yo no he dado en la tecla adecuada. ¿Estaría antes el huevo o la gallina?

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: La mala reputación - Claudina y Alberto.

domingo, 6 de septiembre de 2015

El arte de espantar a la gente

Como ya comentaba hace unos días, me pasé casi todo el mes de agosto en plan ermitaño terminando el Trabajo Final de Máster. Tenía de plazo hasta el 15 de septiembre, pero me apetecía quitármelo de encima cuanto antes y disfrutar de los últimos días de buen tiempo sin preocupaciones.

Una vez conseguido, llegó la gran pregunta: ¿qué hago estos días sin tener la sensación de haber desperdiciado otro verano más? Entonces decidí abordar algo que no había hecho nunca y que me llevaba tiempo rondando la cabeza: ir a una playa nudista. Hay una como a dos horas de mi casa, así que un día entre semana me cojo el coche y allí que me planto. Un entorno muy bonito, poco urbanizada y masificada. Sin embargo, ese día hacía mucho viento y no me quité la ropa apenas.

Por comentarios de gente que había ido, ya intuía que había algo de "ambiente" en esa playa, cosa que pude comprobar ese día. Mucha pareja, pero también había familias, gente sola, etc.

El segundo día hizo más calor pero el mar seguía revuelto y por eso no pude bañarme. Estuve todo el rato sin ropa. Dicen que es normal, pero estaba algo incómodo al principio, por miedo a no poder controlar mis "impulsos" (me sonrojo mientras escribo esto), pero según fue pasando la jornada me fui relajando. No fui con intención de "exhibirme" (no tengo un físico para eso), pero sí que es cierto que no me siento incómodo porque la gente me mire. Mi procupación va más enfocada a romper alguna regla de cortesía no escrita que no conozca.

Es por eso que me di cuenta que había un bañista que me miraba de vez en cuando, pero no le di más importancia. Sin embargo, una vez que fui a refrescarme a la orilla se fue acercando poco a poco a donde yo estaba. Entonces sospeché que quería algo; eso junto con estar en "pelota picada" hizo que me sintiese bastante incómodo y nervioso, lo que hizo que sin decir nada se diese media vuelta y se marchase.

Físicamente era atractivo, quizás un poco estereotipado pero me agradaba la vista. No puedo decir si era simpático o desagradable, qué es lo que quería o lo que no, porque me temo que mi estupidez y mi timidez dan pie a confundirse con antipatía. Y una vez más, ahí se quedó la cosa.

Y me temo que no es la primera vez que pasa.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: El sonido del mar - Sundayers.