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domingo, 26 de agosto de 2018

Tiempos

Los que habéis seguido el blog desde el principio sabréis de mis problemas laborales, que se acabaron hace ya casi tres años. Desde entonces, por fin he encontrado una dirección que me gusta y que me apetece seguir. Me ha costado pero por fin me voy centrando. Además, soy una persona con grandes inercias. Me cuesta decidirme en hacer cosas pero una vez que lo hago voy a por ello y me cuesta cambiar de dirección. Es por ello que cuando aparece una persona en mi vida no soy de los que le da la vuelta de arriba a abajo en un instante.

Hace unos meses conocí a una persona con la que estuve saliendo unos tres meses. Desde el principio lo definimos como una relación seria. Sin embargo, me costó encajar el estar con él con el resto de mi vida, lo que me llevó a momentos de agobio. Además, como he comentado antes, tengo planes de futuro que no acababan de encajar con esta otra persona. No quita que luego puedan cambiar, ir encajando poco a poco, pero pararlos o modificarlos de repente no me entusiasma mucho, ya que si la relación no funciona parece que te pasas la vida sin seguir una dirección, sino que vas dando tumbos. Eso no me gusta; ya he pasado por ello y pasado es, no quiero que vuelva.

El caso es que vio que no congeniábamos y decidió dejar la relación, cosa a la que yo no puse objeción dado mi agobio y, para evitar parecer que reprochaba algo, no pedí muchas explicaciones. Decidimos mantener la amistad, y en algún momento él tuvo la sensación de que se había equivocado, pero luego ya se dio cuenta que no. A mí también me surgieron dudas, pero quizás me doy más tiempo para tomar mis decisiones y de puertas afuera da la sensación de que no.

Es por eso que me da la sensación de que necesito unos tiempos mucho más grandes que otras personas. No soy de flechazos instantáneos y a priori no puedo ofrecer un plan de vida de buenas a primeras. Así que llevaba un tiempo pensando que me voy a quedar vistiendo santos o adoptando gatos el resto de mi vida.

Sin embargo, en los dos días playeros que pasé la semana pasada conocí a otra persona con una vída y una filosofía muy similar a la mía, lo que me hizo ver que no soy tan bicho raro como pensaba y eso me reconfortó un poco.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Only your best friend - Krisenka Finley.

domingo, 29 de abril de 2018

Sin tiempo ni nada que contar

No me prodigo mucho por aquí, pero el tiempo no me sobra y cuando lo tengo no abundan las cosas que contar. Hoy estaba en esta tesitura y me he decidido a enumerar lo que no tengo que decir, porque básicamente todo sigue igual.

En el trabajo seguimos igual, que no es poco. La ventaja de haber estado mal, laboralmente hablando, es que valoras más lo que tienes aunque no sea gran cosa; sin embargo sirve para ganarse la vida sin grandes disgustos y, qué narices, en el fondo me gusta lo que hago.

Hace unas semanas estuve viendo unos pisos en venta en el bloque de al lado de mi casa y me quedé asustado del precio. Si no me puedo permitir comprar un piso en condiciones en un pueblo de mala muerte como éste, en el que la población no aumenta, me temo que me quedan dos alternativas: que mi casero no me suba en alquiler o buscar un puente bueno, bonito y barato en el que pueda alojarme en el futuro si la primera opción se desvancece.

En el terreno personal, uno de los motivos que me han robado bastante tiempo es que tuve un amago de relación que al final quedó en nada. Total, que al acabar con ello, me sumergí en un estado de asexualidad total del que todavía no he salido. Tampoco es que la actividad gay de estas tierras rurales de Dios ayude mucho a salir de ella. Por fortuna, ya está cerca el verano que, espero, ayude a romper esta rutina... Y, si no, escribiré más en el blog.

Pseudoalucionación parasitaria de hoy: Pasa el tiempo - Celtas Cortos.

jueves, 10 de agosto de 2017

El verano sin vacaciones...

A lo tonto, estamos casi en el ecuador del verano. En menos de una semana empiezan las fiestas patronales de media España, incluido el pueblo desde el que yo escribo (y que no voy a oler porque no me atraen especialmente, a excepción de los fuegos artificiales que se ven desde mi ventana).

Este verano, por problemas presupuestarios, no he hecho un viaje vacacional como tal (aunque lo hice en primavera) pero no puedo decir que me haya aburrido especialmente. Un par de fines de semana en la playa, otros dos en la montaña, salidas y quedadas varias...

Sin embargo, veo que todos mis planes de ocio pasan por salir fuera del pueblo y a veces me pregunto si realmente he elegido bien el lugar de residencia. No tengo ningún amigo viviendo aquí, sino en pueblos cercanos, y muchos de ellos ya han emigrado en busca de oportunidades laborales que aquí no se les presentaban. Tampoco participo en los eventos y ceremonias locales, más allá de intentar realizar mis compras en el comercio local, por una cuestión de conciencia.

Dejando a un lado el coste de la vivienda, analizo la situación y veo que la respuesta es que sí. Hay un motivo: este lugar queda cerca de todo para poder desconectar de la rutina un fin de semana. Busco otros lugares con mayores alternativas en ciertas áreas y siempre hay algo que echaría en falta.

Sobre el tema ligoteo, ya no enciendo las aplicaciones porque el tema es deprimente. Nadie da la cara (¿casados tal vez?) y los que la dan ya son siempre los mismos. Aparte, uno no puede hacerse 40 km para calmar el calentón del salido de turno, que tengo vida más allá de apagar fuegos como si fuera un bombero. Es por eso que aquí me he instalado en la "casi abstinencia".

Supongo que en ciudades grandes tendría un abanico más grande en ese aspecto, pero seguro que al final necesitaría desconectar un fin de semana o puente... Al igual que otros tantos cientos de miles de vecinos que acabaríamos colapsando las carreteras o estaciones de tren... Y ahora tengo mecas gay a menos de cuatro horas en coche.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: This piece of Earth - West of Eden.

sábado, 1 de julio de 2017

En casa

Hoy, día grande del Orgullo estoy en casa escribiendo en el blog.

Ya expuse en la entrada anterior que me estaba entrando pereza para ir a Madrid y, viendo que llegaba el fin de semana y no encontraba tiempo para preparar el viaje decidí quedarme en casa. He tenido unas semanas un tanto intensas y necesitaba un poco de tranquilidad.

Otro motivo a añadir es que me ha venido una sormpresa un tanto desagradable en forma de Declaración de la Renta 2016. Resumiendo: a no ser que empiece a prostituirme para pagarla, tengo que reducir gastos. Este año no salgo de vacaciones y el ir al Orgullo suponía un gasto extra que me costaba asumir.

Toda mi aportación a esta semana de eventos fue acudir a la manifestación provinciana del 28-J el pasado miércoles. Lo cierto es que me dejó buen sabor de boca. Juntar a más de 100 personas (contadas a ojo por un servidor) en una ciudad pequeña en la que te vas encontrando a conocidos en cada esquina no es moco de pavo. Y también es de reseñar la cantidad de gente joven que se vio. Especial mención a un grupo de chicas que podrían estar todavía en el instituto acompañando a su amigo. Me pareció muy bonito, la verdad.

Ese día estuve con unos cuantos conocidos y nadie dijo abiertamente que iba a ir, así que me dio miedo encontrarme solo todo el fin de semana, no es algo que me atraiga especiamente. Así que se añadía otro motivo en contra.

Ayer viernes tarde me puse al día con la colada y la compra. Hoy he hecho limpieza general, la contabilidad del mes y he montado el cuarto de invitados que tenía pendiente he hace unas semanas. Todo muy bonito... hasta que me he dado cuenta de que llevo todo el fin de semana encerrado en casa solo y he empezado a recibir fotos por Whatsapp de gente que pensaba que no iba a ir.

Entonces me he arrepentido seriamente.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Cold and lonely - Sonique.

lunes, 8 de mayo de 2017

Me gusta dormir

Que no me da la vida...

Que llevo más de un mes sin escribir aquí...

El trabajo...

Que se me averió el coche y tuve que estar dos tardes cambiando el termostato en el garaje...

Que me fui de vacaciones semana y media...

Que la autoescuela, el francés, ayudar a una amiga con el inglés, el ver a los familiares y conocidos, que el terminar el cuarto libro de la serie de Millenium que acumulaba polvo desde hacía semanas en la mesilla, ocuparse de la casa...

Que se me atascó el desagüe, les inundé el piso a los vecinos de abajo y tuve un mes el baño lleno de agujeros, albañiles, fontaneros, peritos, trapos, fregonas, etc.

Que al final necesito dormir de siete a ocho horas diarias y necesito mi tiempo por las mañanas para despertarme, si no mi cuerpo lo nota. Y creo que es eso por lo que el día no me cunde nada. Admiro a esas personas que escriben entradas frecuentemente, ven series, escuchan música y leen a diario. Tiene que ser a costa de no dormir, porque si no, no me lo explico.

Porque no hago nada que no hagan los demás.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Camino de la cama - Siniestro total.

viernes, 1 de julio de 2016

El Orgullo en provincias

Todos los años, cuando llegan estas fechas, el Orgullo en Madrid acapara los titulares. No deja de ser normal, por medios, programa y asistentes. Pero este año, cambio del color de gobierno mediante, los eventos por estos confines del mundo donde yo habito se han disparado respecto del año anterior.

En realidad, lo que se ha ofertado haría sonrojar a cualquiera que esté acostumbrado al de Madrid. El de este año ha consistido en la emisión de alguna película y algún documental, dos charlas, una comida y la manifestación del día 28, pero es mucho para lo que se acostumbra aquí.

La otra cara de la moneda es que no he asistido más que a una película de todo lo que se ofertaba. Tanta apatía se debe a dos motivos: vivo a 40 km. de la capital, lo que hace que acudir a algo me suponga perder toda la tarde y que hay cosas, como la comida y la manifestación, a las que me da mucha pereza acudir solo, ya que no encontré a nadie con quien ir.

Por lo menos, la peli que fui a ver me gustó mucho. Se llamaba "80 egunean" (En 80 Días), y va de una mujer de 70 años, casada y con una hija, que vive en un pueblo pequeño y se encuentra con una antigua amiga de la infancia. Se acaban enamorando, sufre y todo eso. A priori, parece una de tantas películas de temática gay, pero lo cierto es que me gustó bastante.


Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Cuando me Acaricias - Mari Trini

miércoles, 16 de diciembre de 2015

De vuelta

Como si fuese una condena de cárcel, llevo un mes y un día sin aparecer por aquí. Todo tiene una explicación, fruto de todos esos proyectos que se quedaron aparcados todo ese tiempo que estuve a la búsqueda de trabajo. Todo eso llevó a una causa principal: no tenía conexión a internet.

Uno puede quedarse sin acceso a la red de redes por muchos motivos: no pagar la factura de teléfono, cataclismo afectando a las redes de comunicaciones, necesidades de aislarse del mundo, etc. En mi caso se ha debido a una causa principal: me he cambiado de domicilio, es decir, me he emancipado.

Se podría decir que me he cambiado de acera y me he ido a vivir al otro barrio. Así visto, parece que me he vuelto heterosexual (jaja) y que he muerto, pero esto tiene una explicación: vivo casi enfrente de donde vivía antes (y en el radio de alcance de los tupper maternos), pero como mi calle separa dos barrios (aquí la extensión de los mismos es muy pequeña) ya no estoy en el mismo.

La mudanza ha sido muy cargante, pero ya respiro tranquilo. Ahora toca ponerme al día con la lectura de blogs ajenos.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Cálida trinchera - Celtas Cortos.

domingo, 23 de agosto de 2015

Verano

No me he olvidado del blog, pero estos dos meses sin escribir tienen su explicación. El hecho de estar en paro no quiere decir que no mantenga mi tiempo ocupado, y ahí está la explicación: me he tirado los dos últimos meses delante de la pantalla del ordenador y el tiempo que me ha quedado libre lo he dedicado a disfrutar de actividades a cielo abierto. Es por eso que decidí aparcar este blog un tiempecillo. Ayer, por fin, terminé lo que estaba haciendo y ya soy un poco más libre. Además, todavía el otoño no ha llegado y aún puedo disfrutar del buen tiempo unas semanas.

Como buen blog, ahora tocaría contar a dónde he ido de vacaciones pero como no he salido me ahorro esa parte. No doy pistas de dónde vivo, pero sí que ni vivo muy lejos de la playa ni de la montaña, así que sitios a los que ir a pasar el día no faltan si te gusta un poco la naturaleza (si eres ratón de ciudad, olvídate). Es por eso que no me gustaría cambiar la zona en la que vivo por otra, no he echado nada de menos haber hecho algún viaje esta año ni el anterior más allá de algún fin de semana suelto. Ya habrá tiempo para viajes más adelante.

Por otro lado, sitios para ir de fiesta tampoco han faltado, pero las fiestas de los pueblos, incluso de la capital provinciana, no son lo suficientemente glamourosas para contar en un mariblog.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Qué calor tengo - María Gracia (hoy toca tirar de caspa).

lunes, 2 de marzo de 2015

Una salida

No sé si será el invierno y el tiempo tan lluvioso que tenemos últimamente, acaso esta permanente temporalidad en la que vivo desde el punto de vista laboral y de residencia o quizás que, esto de las relaciones es una cuesta arriba que no he terminado de encumbrar, pero me encuentro en un estado de apatía o cansancio que ha hecho que me refugie y lleve una vida de ermitaño.

Ahora mismo estoy esperando la respuesta de tres posibles trabajos. Llevo dos semanas en permanente incertidumbre y esperando al menos una llamada que no llega. Que no salga nada es preocupante, que surjan tres posibles a la vez y que ninguna sea para mí es desmoralizante, porque hace preguntarme qué estoy haciendo mal y no encuentro respuesta. Porque los meses pasan, y cuanto más tiempo pase alejado del mundo laboral más difícil será retomarlo.

Hace un tiempo hablaba sobre la soledad. Hoy puedo decir que si estoy solo es porque yo quiero. Conocí a alguien, nada serio, y ahora me encuentro con que no soy capaz de encajarlo en mi vida. Me cuesta dar explicaciones en casa de adónde voy y qué hago, pero no quiero mentir. Tengo la idea de cuando encuentre trabajo y me vaya a vivir solo las cosas cambiarán pero... ¿Cuándo será eso?

Tengo a gente a la que pedir opiniones, pero cuanto más escucho más confundido me siento. Ahora se me junta afrontar una salida de armario "por la fuerza" (gajes de vivir en un sitio pequeño), aunque he de confesar que para esto sí estoy preparado y no creo que llegue la sangre al río.

Total que vivo refugiado en mi máster, mis idiomas y mi guitarra. Justo lo que hacía hace unos años y veo una de las causas de haber llegado a esta situación. Ahora mismo, la principal salida que veo es encontrar trabajo. Todo pasa por eso pero no llega y el momento actual me está comendo.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Fragile - Lacuna Coil.

martes, 14 de octubre de 2014

Buscando cuevas en las que esconderse

A pesar de no tener trabajo no quiere decir que no tenga una rutina ni cosas para hacer. Me despierto todos los días a las ocho de la mañana y antes de levantarme escucho un rato las noticias por la radio. La crisis del ébola y los escándalos de las tarjetas opacas me dan los buenos días de una manera un tanto irónica.

El día pasa entre ofertas de trabajo y cursos varios que voy realizando, aparte de aporrear las cuerdas de mi guitarra eléctrica (igual "tocar" suena un poco pretencioso). Ayer fui a firmar la renuncia del piso que iba a comprar y que, por motivos obvios he tenido que renunciar. Me lo entregaban este mes y, por ahora, la empancipación tendrá que esperar.

Entrevistas que tardan en concretarse, ofertas que no casan con mi perfil y otras que te rechazan sistemáticamente son los últimos ingredientes del plato de mi rutina actual. Aun así no me quejo, no me falta un techo ni un plato en la mesa.

Es por eso que, en estos momentos, se agradece fines de semana como el anterior. Un viaje de casi 600 km. a lomos de mi montura con 32 años a cuestas a una casa rural con un grupo de conocidos con la misma afición. Sin apenas internet y sin ver un periódico ni la televisión en tres días la mente se libera de una manera sorprendente. Además, dentro de dos semanas hay otro viaje a Londres programado.

Mucha gente se preguntará cómo estando en paro me puedo permitir estos dispendios. Se puede encontrar la respuesta en que siempre he sido un poco hormiguita y creo firmemente en la cultura del ahorro. Eso me ha costado el no haber conseguido ciertas cosas que gente de mi edad sí lo ha hecho a base de endeudarse. Lo bueno es que ahora que han venido malas, por lo menos en el plano económico no tengo números rojos que me ahoguen.

En cambio necesito estos pequeños caprichos para mantener alto mi estado de ánimo. Son liberadores de negatividades.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Easy silence - Dixie Chicks.