Sin escribir desde finales de abril... Pero por entonces ya sabía lo que se avecinaba.
Desde aquel día tuve compromisos varios hasta mediados de junio que me marché de vacaciones a otro evento en Italia, el cual me obligó a acomodar las fechas de mis vacaciones, por supuesto.
Y antes de irme, ya me estaban llegando propuestas y compromisos para después. En ese momento me entró el agobio y dije basta, mi cuerpo ya no daba más de sí. Cancelé todos los planes y comencé a dedicar mi tiempo a labores más contemplativas. Vamos, que llevo todo el verano de casa al trabajo y del trabajo a casa.
Pasa que si dices que no a algún plan eres un rancio que no se deja ver, pero si juntamos toda la gente con la que puedes pasar a serlo, ya empieza a ser demasiado, así que a escuchar como me pitan los oídos. Mi bolsillo también lo nota y para más inri, me espera una boda este año y puede que otras tres el que viene, una de ellas en el extranjero con el desfalco económico que eso supone.
Me esperan meses de recogimiento...
Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Summertime - Janis Joplin.
En este mundo todos estamos de paso. A los que nos gusta la música llevamos toda la vida viendo morir a estrellas del rock. En gran parte debido a las consecuencias de las drogas, la gente de este gremio tiende a morir relativamente joven cuando no en la cúspide de su carrera. Sin embargo, la muerte de Dolores O'Riordan me ha marcado como nadie antes lo había hecho, ya que su música me ha ido acompañando durante casi veinticinco años.
Allá por los compienzos del año 95 (quince años contaba yo por entonces), mi primo se acababa de comprar su primer reproductor de CDs (que yo miraba con envidia mientras yo andaba todavía con cassettes) y me grabó una cinta de un grupo irlandés que estaba pegando muy fuerte con la canción Zombie (¿nadie se acuerda de las remezclas chunda-chunda que se llevaban por entonces y de la que este tema fue una de sus principales víctimas?).
No fue una cinta que me entusiasmase especialmente. La escuché unas pocas veces y la arrinconé. Pero ese mismo verano de vacaciones en un camping, sonó de nuevo el tema que seguía a Zombie en el disco:
En cuanto llegué a casa, volví a darle una segunda oportunidad a la cinta. En mi época de instituto no tenía apenas amigos. Salía de casa para ir al instituto y poco más, mi tiempo libre pasó entre revistas de coches, la televisión y la música que escuchaba... y el "No Need to Argue" me acompañó hasta la saciedad, siendo de los pocos recuerdos buenos que guardo de entonces.
Antes de cansarme de este álbum, los de Limerick sacaron otro nuevo. se decía que era muy oscuro y que no estaba al nivel de los anteriores. Da igual, a mí me gusto casi lo mismo. De todas las canciones que tiene, me voy a quedar con ésta:
Pasó el tiempo sin que se supiese nada de ellos. Yo ya había acabado el instituto y me había marchado a Madrid a estudiar la carrera. Esta ciudad me ofrecía infinidad de alternativas de ocio que en mi pueblo no se presentaban si no era con la posesión de coche, cosa de la que carecía por entonces. Una de ellas fue el poder verlos en la sala La Riviera en 1999, cuando presentaron su cuarto disco:
Por entonces me hice con su primer disco, que era el que me faltaba para competar la colección. Con este disco me pasó lo mismo que con el anterior: no fue amor a primera vista, sino que se fue ganando mi cariño con el tiempo.
Años después llegó "Wake up and Smell the Coffee". No estaba mal, pero los anteriores habían puesto el listón muy alto como para no recordar dónde o qué estaba haciendo en el momento en que salió.
Entonces acabé la carrera y me puse a trabajar en diferentes países del mundo. En 2007, estando en la habitación de un hotel en el sur de Italia, sonó una voz muy reconocible en un canal de vídeos musicales, de la que no había escuchado nada nuevo desde hacía bastante tiempo.
La crítica desplellejó este álbum, pero para mí fue amor a primera vista. Si no me marcó más es porque por entonces hubo otra canción que consiguió (y consigue) ponerme la carne de gallina.
Dolores editó otro disco en solitario y los Cranberries se volvieron a juntar y editar un nuevo LP, que no llamaron mucho mi atención. Igual debería darles una segunda oportunidad, visto lo que me pasó con los dos primeros trabajos del grupo.
El 15 de enero de este año estaba sentado en una máquina del gimnasio cuando unas imágenes del vídeo de Zombie salieron en la televisión sin sonido que tienen en una pared. Entonces, los subtítulos anunciaron la muerte de Dolores O'Riordan. Al poco, salió la dueña hablando del tema y puso esta canción a sonar:
Entonces se me hizo un nudo en la garganta, ya que recordaba perfectamente dónde estaba en el verano del año 99 y qué hacía mientras escuchaba esta canción.
Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Shattered - The Cranberries (por razones obvias).
A lo tonto, estamos casi en el ecuador del verano. En menos de una semana empiezan las fiestas patronales de media España, incluido el pueblo desde el que yo escribo (y que no voy a oler porque no me atraen especialmente, a excepción de los fuegos artificiales que se ven desde mi ventana).
Este verano, por problemas presupuestarios, no he hecho un viaje vacacional como tal (aunque lo hice en primavera) pero no puedo decir que me haya aburrido especialmente. Un par de fines de semana en la playa, otros dos en la montaña, salidas y quedadas varias...
Sin embargo, veo que todos mis planes de ocio pasan por salir fuera del pueblo y a veces me pregunto si realmente he elegido bien el lugar de residencia. No tengo ningún amigo viviendo aquí, sino en pueblos cercanos, y muchos de ellos ya han emigrado en busca de oportunidades laborales que aquí no se les presentaban. Tampoco participo en los eventos y ceremonias locales, más allá de intentar realizar mis compras en el comercio local, por una cuestión de conciencia.
Dejando a un lado el coste de la vivienda, analizo la situación y veo que la respuesta es que sí. Hay un motivo: este lugar queda cerca de todo para poder desconectar de la rutina un fin de semana. Busco otros lugares con mayores alternativas en ciertas áreas y siempre hay algo que echaría en falta.
Sobre el tema ligoteo, ya no enciendo las aplicaciones porque el tema es deprimente. Nadie da la cara (¿casados tal vez?) y los que la dan ya son siempre los mismos. Aparte, uno no puede hacerse 40 km para calmar el calentón del salido de turno, que tengo vida más allá de apagar fuegos como si fuera un bombero. Es por eso que aquí me he instalado en la "casi abstinencia".
Supongo que en ciudades grandes tendría un abanico más grande en ese aspecto, pero seguro que al final necesitaría desconectar un fin de semana o puente... Al igual que otros tantos cientos de miles de vecinos que acabaríamos colapsando las carreteras o estaciones de tren... Y ahora tengo mecas gay a menos de cuatro horas en coche.
Pseudoalucinación parasitaria de hoy: This piece of Earth - West of Eden.
Hoy, día grande del Orgullo estoy en casa escribiendo en el blog.
Ya expuse en la entrada anterior que me estaba entrando pereza para ir a Madrid y, viendo que llegaba el fin de semana y no encontraba tiempo para preparar el viaje decidí quedarme en casa. He tenido unas semanas un tanto intensas y necesitaba un poco de tranquilidad.
Otro motivo a añadir es que me ha venido una sormpresa un tanto desagradable en forma de Declaración de la Renta 2016. Resumiendo: a no ser que empiece a prostituirme para pagarla, tengo que reducir gastos. Este año no salgo de vacaciones y el ir al Orgullo suponía un gasto extra que me costaba asumir.
Toda mi aportación a esta semana de eventos fue acudir a la manifestación provinciana del 28-J el pasado miércoles. Lo cierto es que me dejó buen sabor de boca. Juntar a más de 100 personas (contadas a ojo por un servidor) en una ciudad pequeña en la que te vas encontrando a conocidos en cada esquina no es moco de pavo. Y también es de reseñar la cantidad de gente joven que se vio. Especial mención a un grupo de chicas que podrían estar todavía en el instituto acompañando a su amigo. Me pareció muy bonito, la verdad.
Ese día estuve con unos cuantos conocidos y nadie dijo abiertamente que iba a ir, así que me dio miedo encontrarme solo todo el fin de semana, no es algo que me atraiga especiamente. Así que se añadía otro motivo en contra.
Ayer viernes tarde me puse al día con la colada y la compra. Hoy he hecho limpieza general, la contabilidad del mes y he montado el cuarto de invitados que tenía pendiente he hace unas semanas. Todo muy bonito... hasta que me he dado cuenta de que llevo todo el fin de semana encerrado en casa solo y he empezado a recibir fotos por Whatsapp de gente que pensaba que no iba a ir.
Entonces me he arrepentido seriamente.
Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Cold and lonely - Sonique.
A nada que respires un poco de aire de este mundo, te habrás enterado de que este año se celebra en World Pride en Madrid. No es sólo ese el motivo de que el Orgullo de este año sea especial, el otro motivo es que, por primera vez me ha surgido la ocasión de disfrutarlo acompañado, aunque sea parcialmente. Es lo que tiene el ir ampliando mis contactos en el ambiente "de provincias".
Hay un motivo que me echa mucho para atrás: la aglomeración de gente. No me gusta el no poder andar ni moverme. Sin embargo, me resisto a dejar pasar la oportunidad de verlo en persona. He aquí mi dilema.
Por fortuna puedo planificar el viaje "a mi aire" y sin depender de nadie. De esta forma, si veo que me saturo puedo cambiar los planes y marcharme a lugares más despejados, o incluso volverme a casa. Es por eso que no voy a viajar acompañado; prefiero quedar "in situ" con la gente, sin condicionar a nadie ni que me condicionen.
Por otro lado, cuando se prepara alguna fiesta en alguna localidad, se suele editar algún programa con los eventos para orientar al personal y que cada uno pueda elegir lo que más le convenga. No es que reniegue de la fiesta (ni del ligoteo, que uno no es de piedra), pero si no encuentro un poco de variedad, me voy a acabar saturando. El caso es que no he sido capaz de localizar nada con las actividades planificadas, tanto de fiestas como de otras actividades (cine, charlas, etc.). ¿Alguien me puede orientar?
Otra ventaja es que puedo decidirlo a última hora, que tengo tiempo para pensarlo. Así que lanzo la pregunta del millón para que me orientéis en mis reflexiones: ¿qué hago?
Pseudoalucinación parasitaria de hoy: If she knew what she wants - Bangles.
Si seguís las noticias un poco o si los oriundos habéis tenido el valor de acercaros a la calle Preciados, habréis notado que este puente los provincianos hemos invadido Madrid, haciendo que andar por Sol fuese poco menos que una aventura de riesgo.
En mi caso, fui con una tía veintipico años mayor que yo con la que tengo una buena relación y, de vez en cuando, nos hacemos un viajecito. Este año pensábamos ir a Málaga, pero por problemas de fechas lo cambiamos por la capital del reino. Hicimos lo clásico: hostal en Huertas, museos, cines y teatro. Hay dos cosas que se salieron fuera de lo común: mis visiteos a los amigos de mis tiempos de estudiante (hice la carrera allí) y la coincidencia de fechas con la Madbear.
Gracias a Pasa el Mocho, ya estaba al tanto del evento que se organizaba, así que me pasé los días ojo avizor a ver cuántos osos cazaba (con la mirada, claro). Los primeros días fuimos a museos un tanto alejados del centro. Por cierto, no me gusta comer en lugares de turisteo, pero me costaba horrores sacar a mi tía de allí. Por fortuna, el primer día conseguí llevarla a Guzmán el Bueno y el segundo a la Velázquez. El tercer día comimos en Sol y me reafirmo en la idea de alejarse de las zonas más turísticas.
Yo soy un poco ignorante con las bellas artes, pero a mi tía le encantan. El primer día vimos una exposición de los Fauvistas que no estuvo mal, pero el segundo acabamos en otra de experimentación sonora. No sé si a la esta gente tiene el cerebro demasiado tostado o un sentido del humor sensacional:
En cualquier caso, esta exposición fue un poco excesiva para los dos. El domingo estuvimos en otra de Marcel Broodthaers, en el Reina Sofía, que era un poco menos rebuscada, pero cuando la gente empezó a filosofar sobre el concepto de arte y los urinarios vueltos del revés lo cierto es que yo, hombre ignorante, ya me perdí.
A lo que íbamos: el Madbear.Excepto el sábado, no vi muchos osos por el centro... Hasta que nos metimos en el Thyssen. No sé si la exposición de Bulgari era un buen reclamo o es que más de uno esperaba encontrarse a Borja por ahí, pero el museo estaba plagado (vi uno más guapo que todas las cosas, por cierto). Terminado de ver ese museo, nos dirigimos al el Teatro Marquina, entre el Paseo del Prado y la calle del Barquilloy después acabamos cenando en el mercado de San Antón, al lado de la plaza de Chueca y, como os podéis imaginar, estaba lleno de individuos de dicha especie. Además, cuando van dos o tres, pasan más desapercibidos pero, cuando van en grupos de seis o siete con su indumentaria estándar (rapados, barba y camisa de cuadros) ya no. A mi tía, que no sabía de qué iba el tema, le empezó a resultar un poco extraño toda esa gente y en un momento exclamó: "¡Mira ese grupo! ¡Si parecen Hooligans!" Ay tía, si tú supieras...
Otra cosa muy común esos días es que todos tenemos la misma idea: ir a Madrid. Y la consecuencia es que te encuentras con más conocidos en Sol que en la plaza del pueblo. En el tren de vuelta me encontré con trespersonas "del ambiente de la zona" que también habían pasado el puente en Madrid. Cuando nos sentamos en el asientomi tía me pregunto que si eran pareja. Va a resultar que ella va a tener el radar más desarrollado que yo... Pseudoalucinación parasitaria de hoy: The dancing bear - Natalie Merchant.
P.D. Empecé a redactar esta entrada hace unos días y el tiempo se me ha echado encima, así que aprovecho para desearos unas felices fiestas (con retroactividad) y una buena salida y entrada de año.
Domingo por la tarde. Mis amigos están todos desparecidos, bien porque trabajan lejos, bien porque están con otros planes (lejos también), bien porque algúna pequeña enfermedad los mantiene en cama. Así que me encuentro en casa encerrado y me he acordado del blog. No hay mucho relevante últimamente, así que he decidido encajar lo que me quedaba de contar de mi verano de las primeras veces: mi viaje a Irlanda.
Antes de nada, presento la versión original del tema. Si no me equivoco, esta expresión se utiliza cuando una persona está de viaje y envía una postal, una carta o lo que sea a un ser querido. Por eso y tratándose de viajes, va que ni pintada con la entrada de hoy:
Volviendo al viaje, a finales de agosto estuve en Irlanda visitando a un amigo que vive allí. Fui con su hermano y su novia. Por no extenderme, visitamos varios lugares como los acantilados de Moher, Galway, Glendalough, Belfast y la Calzada de los Gigantes. Los últimos días los pasamos en Dublín.
Como buen amante de la canción de autor bajonera, tenía ganas de ver una actuación de música en vivo, tan típica de allí, así que un día entre semana después de cenar nos fuimos a un pub en Temple Bar a escuchar a un dúo haciendo versiones de canciones pop/rock conocidas.
Al rato de estar allí, mi amigo y su novia estaban cansados y se fueron, dejándome solo el resto de la actuación. Por otro lado, llevaba unos días con la idea de acercarme a un bar de ambiente de Dublín. Nunca había ido a ninguno yo solo, siempre acompañado, así que esa noche sería la primera vez.
Cuando acabó la música me planté en el George's, un bar de ambiente bastante conocido por allí. Llegé a la puerta, con mi cara de turista despistado, saludé a los de seguridad de la puerta y, antes de comprobar mi mochila y dejarme entrar, me preguntó en un clarísimo inglés: "Do you know what kind of bar is this?" Hace un tiempo, os hablé de lo afinado que está el radar de algunas personas, no fue el caso de este vigilante.
El bar estaba bien. Amplio, limpio, con dos alturas y terraza. La media de edad muy baja, aunque había de todo. Pedí una Fanta Limón (apenas bebo alcohol) y, cuando vi que había una mesa libre en un rincón me fui para allí, ya que se me hacía muy violento estar en medio de la barra sin saber muy bien qué hacer.
Al poco, empezó un espectáculo de Drags. Estuve viéndolo un rato y me marché, sin hablar ni conocer a nadie. No fue una visita memorable, pero como tampoco llevaba ninguna expectativa no salí decepcionado ni nada por el estilo.
Volviendo a la versión de hoy, el día antes de marcharnos estábamos por Grafton St. haciendo unas compras. Es una calle peatonal donde se dan cita muchos músicos callejeros. Reparé en uno de ellos que tocaba versiones, entre ellas esta que nos ocupa:
Estaba en el mismo lugar que el que sale en el vídeo pero tocaba solo, sin bajo ni batería. El caso es que me quedé escuchándolo un rato y le compré un disco. Si os ha gustado, se llama Cezar y tiene perfiles abiertos en Facebook y Twitter. Por cierto, aunque sea rumano de nacimiento, no hay que confundirlo con el contratenor que fue a Eurovisión en 2013:
El calor ya se ha ido. Ya me puedo ir olvidando del pantalón corto, de dormir sólo con una sábana y de todas esas cosas que hacen que ame el verano. No me gustan estos días, contemplando los largos meses que quedan hasta que el verano vuelva de nuevo.
Sin embargo, estos últimos meses me han dejado un buen sabor de boca.
Acabé el mes de junio con unas ganas bárbaras de playa, así que me fui una semana para allí a principios de julio (viaje ya contado aquí y aquí). No fue la primera vez que hacía nudismo, pero sí la que me pude bañar en el mar desnudo, relajarme y disfrutar del aire rodeando mi cuerpo.
En el puente de agosto fui al monte. Fue la primera vez que subía una montaña de más de 3.000 m. de altitud y la primera que dormí en una tienda de campaña en mitad de la naturaleza, en completa ausencia de ruidos provenientes de la civilización.
Unos días después estuvimos celebrando el cumpleaños de una persona un grupo "de entendidos". Fue la primera vez que pude tener una tertulia con alguien sobre temas "gays" de una forma natural, relajada y distendida.
A principios de agosto vino un amigo que vive en el extranjero a pasar unos días a su casa, como todos los veranos. Este año fue el primero que vino con su nueva novia, así que no hemos hecho los planes de otras veces. Todas sus vacaciones giraron en torno a ella y yo tenía que trabajar (a diferencia de los dos últimos veranos). Una pena.
Este fin de semana son las fiestas del pueblo de al lado, donde viven gran parte de mi grupo de amigos. Algunos de ellos viven fuera, y los que están más en el pueblo nos han dado la espalda. Ha sido la primera vez que no nos han avisado para quedar a comer o cenar el fin de semana. Pero el Facebook es traidor, y se ve que planes han hecho.
Pero aun así, la valoración de mi verano es positiva. No voy a hacer mala sangre con cosas que no me aportan nada porque veo que, si se busca un poco, salen planes interesantes y experiencias enriquecedoras. Sólo hay que moverse.
Pseudoalucinación parasitaria de hoy: I got you- Jack Johnson.
Y esto ya se merece una pseudoalucinación exclusiva: también este verano nacieron mis dos primeras sobrinas. Cada vez que las veo, el babero me lo tengo que poner yo :-)
Pseudoalucoinación parasitaria para mis sobrinas: Lullaby - Dixie Chicks.
Una vez pasado el trance con el mendigo del cajero y el día de playa, monté el tinglado en el camping por la noche y, al día siguiente después de desayunar y organizar un poco limpieza y comidas, me dirigí a la la playa. El camping tiene un ambiente bastante familiar, con una playa grande a dos pasos que no está excesivamente masificada, pero a mí me gusta ir a una cala más salvaje, rodeada de un pinar protegido y sin construcciones alrededor.
Como ya había comentado en la anterior entrada, en dicha playa se practica el nudismo, aunque hay gente con bañador. El ambiente en dicha playa era bastante heterogéneo: hombres, mujeres, niños, gente sola, familias, etc. Sin embargo, mi radar también saltó unas cuantas veces, aunque no esté ni de lejos tan evolucionado como el del mendigo.
La primera fue cuando llegaron dos chicos y una chica que se sentaron a mi lado. En cuanto los vi a ellos dos con la ropa conjuntada y las gafas de sol a juego, no me quedó duda que el verso suelto de los tres era ella. Luego ya, al tenerlos a mi lado y escuchar la conversación, se confirmaron mis sospechas.
La segunda es cuando vi a dos chicos practicando nudismo y bañarse muy juntos. No quiere decir nada, pero a mis amigos heteros "de mariconadas las justas" no los veo yo metidos en el agua en pelota picada y así de juntitos.
A lo largo de los días vi alguna pareja más, lo que me llevó a mis habituales comeduras de cabeza. Igual hubiera estado bien intentar conocer a alguien o quedar a través de alguna aplicación para pasar el día, pero me eché para atrás.
La principal razón es que, ahora quedo habitualmente con otra persona cerca de donde vivo. No es que se pueda decir que tenga una relación seria, pero es cierto que tenemos algo más que sexo. Hablamos de muchas cosas, pero nunca hemos hablado abiertamente de qué si estamos o no estamos con otra gente. En mi caso no ha sido así, porque no he tenido necesidad hasta que estuve en la playa varios días solo. Si por su parte no ha sido así, notengo nada que reprocharle, no soy particularmente posesivo.
Eso me produce una inseguridad tremenda, porque no sé en qué punto las cosas pasan a ser una infidelidad o bien se sigue el principio "Don't ask, don't tell". En cualquier caso, yo prefiero ir sobre seguro pero a veces pienso que por un principio de fidelidad estúpido me estoy perdiendo cosas, más aún cuando igual hasta me vienen bien para quitarme ese carácter apocado y tímido que llevo encima.
Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Nothing Left to Lose - The Alan Parsons Project.
El verano ya está aquí, y con él los viajes vacacionales. Este año andaba yo necesitado de relax y naturaleza, así que me fui de camping al Mediterráneo una semana. Como ya conté en su día, el año pasado me inicie en el nudismo y este tenía ganas de repetir.
Pero antes de despatarrarme y despelotarme el lunes, el fin de semana anterior tuve un par de compromisos con conocidos que hicieron que durmiese la noche del sábado al domingo en una ciudad de interior cercana a la costa para pasar el domingo en una playa textil con un par de amigos del pueblo que se fueron allí a trabajar.
Esa mañana de domingo, fui a un cajero automático en el que había un mendigo durmiendo dentro, y mientras manejaba el cajero empezó a darme conversación. No es que me guste mucho contar mi vida a desconocidos, pero tampoco me gusta ser grosero, así que respondía con corrección a las preguntas sin importancia que me hacía.
Ese mendigo era bastante observador, ya que reconoció mi acento y acertó de dónde venía, así que me preguntó si estaba de turismo, a lo que le dije que sí. También se percató de que viajaba solo.
En una de estas, y sin venir a cuento, me empezó a recomendar las playas nudistas de la zona y, atención, las zonas de cruising que había detrás. El colmo de los colmos llegó cuando, después, me preguntó si me gustaban las mujeres o los hombres, momento en el cual me quedé ojiplático y deseé que me tragara la tierra.
Respondí con evasivas, pero el hombre volvía al tema insistentemente, así que zanjé la cuestión diciendo que esa pregunta era muy personal e incómoda y me marché acojonado vivo. Estoy seguro que ese hombre me captó al instante, que tenía un radar que me río yo de los de la NASA. A ver si lo siguiente iba a ser el tirarme los tejos, y la verdad que enrollarme con un mendigo no entra dentro de mis fantasías precisamente.
¿Creéis que hay gente con un radar tan desarrollado o bien fueron paranoias mías?
Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Eye in the Sky - The Alan Parsons Project.
Como ya comentaba hace unos días, me pasé casi todo el mes de agosto en plan ermitaño terminando el Trabajo Final de Máster. Tenía de plazo hasta el 15 de septiembre, pero me apetecía quitármelo de encima cuanto antes y disfrutar de los últimos días de buen tiempo sin preocupaciones.
Una vez conseguido, llegó la gran pregunta: ¿qué hago estos días sin tener la sensación de haber desperdiciado otro verano más? Entonces decidí abordar algo que no había hecho nunca y que me llevaba tiempo rondando la cabeza: ir a una playa nudista. Hay una como a dos horas de mi casa, así que un día entre semana me cojo el coche y allí que me planto. Un entorno muy bonito, poco urbanizada y masificada. Sin embargo, ese día hacía mucho viento y no me quité la ropa apenas.
Por comentarios de gente que había ido, ya intuía que había algo de "ambiente" en esa playa, cosa que pude comprobar ese día. Mucha pareja, pero también había familias, gente sola, etc.
El segundo día hizo más calor pero el mar seguía revuelto y por eso no pude bañarme. Estuve todo el rato sin ropa. Dicen que es normal, pero estaba algo incómodo al principio, por miedo a no poder controlar mis "impulsos" (me sonrojo mientras escribo esto), pero según fue pasando la jornada me fui relajando. No fui con intención de "exhibirme" (no tengo un físico para eso), pero sí que es cierto que no me siento incómodo porque la gente me mire. Mi procupación va más enfocada a romper alguna regla de cortesía no escrita que no conozca.
Es por eso que me di cuenta que había un bañista que me miraba de vez en cuando, pero no le di más importancia. Sin embargo, una vez que fui a refrescarme a la orilla se fue acercando poco a poco a donde yo estaba. Entonces sospeché que quería algo; eso junto con estar en "pelota picada" hizo que me sintiese bastante incómodo y nervioso, lo que hizo que sin decir nada se diese media vuelta y se marchase.
Físicamente era atractivo, quizás un poco estereotipado pero me agradaba la vista. No puedo decir si era simpático o desagradable, qué es lo que quería o lo que no, porque me temo que mi estupidez y mi timidez dan pie a confundirse con antipatía. Y una vez más, ahí se quedó la cosa.
Y me temo que no es la primera vez que pasa.
Pseudoalucinación parasitaria de hoy: El sonido del mar - Sundayers.
No me he olvidado del blog, pero estos dos meses sin escribir tienen su explicación. El hecho de estar en paro no quiere decir que no mantenga mi tiempo ocupado, y ahí está la explicación: me he tirado los dos últimos meses delante de la pantalla del ordenador y el tiempo que me ha quedado libre lo he dedicado a disfrutar de actividades a cielo abierto. Es por eso que decidí aparcar este blog un tiempecillo. Ayer, por fin, terminé lo que estaba haciendo y ya soy un poco más libre. Además, todavía el otoño no ha llegado y aún puedo disfrutar del buen tiempo unas semanas.
Como buen blog, ahora tocaría contar a dónde he ido de vacaciones pero como no he salido me ahorro esa parte. No doy pistas de dónde vivo, pero sí que ni vivo muy lejos de la playa ni de la montaña, así que sitios a los que ir a pasar el día no faltan si te gusta un poco la naturaleza (si eres ratón de ciudad, olvídate). Es por eso que no me gustaría cambiar la zona en la que vivo por otra, no he echado nada de menos haber hecho algún viaje esta año ni el anterior más allá de algún fin de semana suelto. Ya habrá tiempo para viajes más adelante.
Por otro lado, sitios para ir de fiesta tampoco han faltado, pero las fiestas de los pueblos, incluso de la capital provinciana, no son lo suficientemente glamourosas para contar en un mariblog.
Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Qué calor tengo - María Gracia (hoy toca tirar de caspa).
El próximo sábado bajo a Madrid a pasar unos días. Dado que tenía que bajar de todas formas, voy a aprovechar para visitar a mucha gente que, por la distancia, no veo tan a menudo como quisiera.
Realmente me cuesta ponerle nombre al lugar donde vivo por una serie de razones. No nací aquí y tampoco tengo mucha familia. Tampoco participo mucho en la vida social de la localidad y, seguramente, si mis padres se fuesen a vivir a otro lugar no aparecería mucho por aquí. Pero vivo aquí y nombrarlo de otra manera sería complicado.
La vida me ha llevado por muchos lugares de residencia diferentes. Dentro de la provincia en la que habito, he vivido en otros dos pueblos. Además, he estado en otros cinco países diferentes (con estancias desde un mes hasta nueve) y he vivido ocho años y medio en Madrid.
A este lugar llegué con once años, casi doce. Llegué en un momento complicado para mí en relación a las relaciones humanas y me costó bastante hacer amigos nuevos. Los que tenía vivían en otros sitios y, como no tenía permiso de conducir y el transporte público era malo o inexistente, no podía verlos todo lo que hubiese querido ya que dependía de que alguien me llevase lo cual no era siempre posible.
Total que mi tiempo libre lo pasaba encerrado en mi casa y le fui cogiendo bastante manía a este pueblo. Tenía claro que no me gustaba y que me iría de aquí en cuanto pudiese. Con 18 años me surgió la oportunidad de ir a estudiar a Madrid y no me lo pensé.
Estuve muy agusto los años que pasé allí. Se me abrió un mundo impensable en un pueblo para un chaval de 18 años. Hice nuevas amistades y, a pesar de todo, podía hacer cosas aunque estuviese solo. Paralelamente, empecé a ver mi pueblo de otra manera. Dado que la autonomía y la independencia no es la misma con 18 años que con 26 los problemas que veía en su día se habían disipado.
En 2006 la burbuja inmobiliaria estaba en su punto álgido y los tiempos de desplazamiento y aglomeraciones de la gran ciudad se me hacían un poco cuesta arriba, así que decidí dejar Madrid y buscar trabajo en otro lugar. Tras tres años dando vueltas por el mundo, me volví a instalar en el mismo pueblo al que llegué hace casi ya 24 años. En principio era temporal, pero la cosa se ha alargado cinco años hasta la fecha.
Debido a que la puta crisis demanda una cierta movilidad, tengo bastante probabilidad de volver a cambiar de localidad de residencia. La diferencia es que tengo 20 años más y otra mentalidad. Ahora tengo más libertad, amigos y una vida que no me gustaría cambiar mucho, sólo complementarla.
Cierto es que es un poco más difícil ser gay en un pueblo, por la dificultad que hay para conocer gente, pero se puede manejar la situación. Cuando tomé la decisión de irme de Madrid aún no había asumido mi verdadera orientación, pero no me arrepiento. No volvería sólo porque allí hay un Chueca y aquí no. Las personas somos un cúmulo de cosas y creo que mi sitio no está en una gran ciudad.
Pseudoalucinación parasiaria de hoy: Un pueblo es - María Ostiz.
En la constante y siempre cargante búsqueda de curro, hice una entrevista para ir a trabajar tres años al extranjero. En un principio la primera entrevista fue mal y no creía que me fuesen a llamar pero me equivoqué: la semana siguiente estaba haciendo la segunda. Salí con mejor sabor de boca que en la primera pero la cosa no culminó. De las dos personas que optábamos al puesto cogieron a la otra. Está claro que no me puedo fiar de mis sensaciones.
Alguna cosilla voy moviendo, pero no se concreta nada (de hecho, creo que ha sido la constante durante todo este tiempo de sequía). Para más inri, el fin de la prestación de desempleo está a la vuelta de la esquina. No es tanto el problema del dinero sino el hecho de que el tiempo se pasa volando y me preocupa este gran intervalo desconectado del mundo laboral.
Una buena manera de paliar esto último es dedicarte a hacer cursos y demás zarandajas. Ya cayó el Advanced de inglés (que me costó grandes sesiones de paciencia) y he empezado con el francés y el alemán. Fuera de los idiomas, estoy a la espera de que me llegue el material del máster que me va a tener ocupado un año entero y han caído unos cuantos cursos de corta duración, aparte de la guitarra.
Otra alternativa para sacar el lado positivo de esto es aprovechar la libertad que me da el no tener que fichar de lunes a viernes y dedicarme a viajar. De hecho, tengo planeados tres salidas de aquí a febrero. En enero me voy a Madrid de visiteo, y además podré ver a un buen amigo que vivía lejos y que, por coincidencia de fechas, estará por allí esos días.
Si paro, pienso. Y eso es malo.
Pseudolalucinación parasitaria de hoy: Pasa la vida - Alejandra Guzmán.
A pesar de no tener trabajo no quiere decir que no tenga una rutina ni cosas para hacer. Me despierto todos los días a las ocho de la mañana y antes de levantarme escucho un rato las noticias por la radio. La crisis del ébola y los escándalos de las tarjetas opacas me dan los buenos días de una manera un tanto irónica.
El día pasa entre ofertas de trabajo y cursos varios que voy realizando, aparte de aporrear las cuerdas de mi guitarra eléctrica (igual "tocar" suena un poco pretencioso). Ayer fui a firmar la renuncia del piso que iba a comprar y que, por motivos obvios he tenido que renunciar. Me lo entregaban este mes y, por ahora, la empancipación tendrá que esperar.
Entrevistas que tardan en concretarse, ofertas que no casan con mi perfil y otras que te rechazan sistemáticamente son los últimos ingredientes del plato de mi rutina actual. Aun así no me quejo, no me falta un techo ni un plato en la mesa.
Es por eso que, en estos momentos, se agradece fines de semana como el anterior. Un viaje de casi 600 km. a lomos de mi montura con 32 años a cuestas a una casa rural con un grupo de conocidos con la misma afición. Sin apenas internet y sin ver un periódico ni la televisión en tres días la mente se libera de una manera sorprendente. Además, dentro de dos semanas hay otro viaje a Londres programado.
Mucha gente se preguntará cómo estando en paro me puedo permitir estos dispendios. Se puede encontrar la respuesta en que siempre he sido un poco hormiguita y creo firmemente en la cultura del ahorro. Eso me ha costado el no haber conseguido ciertas cosas que gente de mi edad sí lo ha hecho a base de endeudarse. Lo bueno es que ahora que han venido malas, por lo menos en el plano económico no tengo números rojos que me ahoguen.
En cambio necesito estos pequeños caprichos para mantener alto mi estado de ánimo. Son liberadores de negatividades.
Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Easy silence - Dixie Chicks.