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sábado, 1 de julio de 2017

En casa

Hoy, día grande del Orgullo estoy en casa escribiendo en el blog.

Ya expuse en la entrada anterior que me estaba entrando pereza para ir a Madrid y, viendo que llegaba el fin de semana y no encontraba tiempo para preparar el viaje decidí quedarme en casa. He tenido unas semanas un tanto intensas y necesitaba un poco de tranquilidad.

Otro motivo a añadir es que me ha venido una sormpresa un tanto desagradable en forma de Declaración de la Renta 2016. Resumiendo: a no ser que empiece a prostituirme para pagarla, tengo que reducir gastos. Este año no salgo de vacaciones y el ir al Orgullo suponía un gasto extra que me costaba asumir.

Toda mi aportación a esta semana de eventos fue acudir a la manifestación provinciana del 28-J el pasado miércoles. Lo cierto es que me dejó buen sabor de boca. Juntar a más de 100 personas (contadas a ojo por un servidor) en una ciudad pequeña en la que te vas encontrando a conocidos en cada esquina no es moco de pavo. Y también es de reseñar la cantidad de gente joven que se vio. Especial mención a un grupo de chicas que podrían estar todavía en el instituto acompañando a su amigo. Me pareció muy bonito, la verdad.

Ese día estuve con unos cuantos conocidos y nadie dijo abiertamente que iba a ir, así que me dio miedo encontrarme solo todo el fin de semana, no es algo que me atraiga especiamente. Así que se añadía otro motivo en contra.

Ayer viernes tarde me puse al día con la colada y la compra. Hoy he hecho limpieza general, la contabilidad del mes y he montado el cuarto de invitados que tenía pendiente he hace unas semanas. Todo muy bonito... hasta que me he dado cuenta de que llevo todo el fin de semana encerrado en casa solo y he empezado a recibir fotos por Whatsapp de gente que pensaba que no iba a ir.

Entonces me he arrepentido seriamente.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Cold and lonely - Sonique.

viernes, 6 de enero de 2017

Lexatin a pozales: llegan los cantautores bajoneros

¿Qué tal se presenta la cuesta de enero? ¿Mal? Aquí llego yo para hacerla más dura ;-)

Hace un tiempo puse en este blog una canción de Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán de la que salieron dos conclusiones: la primera, que era un buen sustituto del Lexatin y la segunda, que hubo un par de personas que nombraron la canción homónima de Víctor Manuel. Acto seguido, la busqué en Youtube y me dio la sensación de que era mucho más triste todavía. Esa historia, esas violinadas de Danilo Vaona...


Es por ello que estuve recopilando material triste y de autor y ha dado para mucho, sin contar otras canciones que ya han ido saliendo por aquí. Todos los géneros musicales tienen sus canciones menos alegres pero no sé qué sucede con los cantautores que llevan la tristeza a límites que rozan lo insalubre:


Y es que los cantautores ya empiezan a adoctrinarnos en el bajón desde pequeñitos. De eso se encargó Rosa León, musa de las penas ella, que decidió hacer un disco de canciones infantiles. Seguro que recuerdas la canción "El Señor Don Gato", melodía sencilla y alegre a la que Rosa da una vuelta de tuerca y la transforma en... esto:


Jose Antonio Labordeta también tiene su palmarés. En la canción siguiente canta las penurias a las que se enfrentan los habitantes de un pueblo anegado por un embalse. Transmite muy bien las ganas de suicidarse del protagonista:


No sólo las personas comprometidas crean canciones melancólicas, los más románticos también lo hacen. Una de las canciones más conocidas de José Luis Perales está inspirada en la ruptura de Julio Iglesias e Isabel Preysler y no es mucho más alegre que el resto (también con violinadas de Danilo Vaona):


No os penséis que esto de la tristeza es coto exclusivo de los cantautores patrios. Esta canción de la norteamericana Patty Griffin es todo un ejemplo de ello (aunque las Dixie Chicks le dieron otra vuelta de tuerca más):


En el mundo gay también se han infiltrado. ¿Os acordáis del tema de los créditos finales de la película Weekend? Pues sus recuerdos nostálgicos están aderezados con un videoclip que comienza con un suicidio:


Podría seguir, pero creo que ya ha quedado suficientemente claro mi punto de vista. Lo más triste de todo es que, mientras escribo estas líneas, estoy disfrutando de todas y cada una de las notas de estas canciones. Me voy a excusar en que me voy a tirar los tres días festivos en casa por culpa de la gripe y así poder negar mi problema y no acudir en busca de ayuda profesional.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Cantautor de Mierda - El Sobrino del Diablo (lo siento, no he encontrado la versión de estudio).

lunes, 14 de noviembre de 2016

Rabia

Hace unos viernes iba a quedar con un amigo, y a última hora me llama que no iba a poder venir porque no se encontraba bien. Unos meses antes había perdido su trabajo y tiene una situación familiar complicada. Además, años atrás tuvo una ruptura sentimental un poco traumática y había estado medicado para combatir la ansiedad. Ese día había pasado mala noche y empezó a tomarla de nuevo tras un año sin hacerlo.

Llevaba ya unos días de bajón, sobre todo por el trabajo. La casa le come y se ve de nuevo parado de larga duración, sin sitio y sin futuro, cuando es una persona preparada y con experiencia. Y yo no podía hacer nada más que callar y escuchar. No me gusta desbordar a la gente con demasiados consejos, pero tampoco me apetece alimentar su desánimo incidiendo todavía más en lo mal que está todo. Y no sé qué decir...

Suma eso a que no es un problema aislado. No creo que sea, principalmente, un asunto de tener más formación, flexibilidad laboral, movilidad, emprendimiento, inversión, o todas esas cosas que se dicen. Por encima de todo hay un motivo más grande: cada vez sobramos más gente en el mercado laboral, y lo vi muy de cerca esos dos años que pasé en paro. Y lo peor es que esa injusticia se va transformado en rabia.

Así que no entiendo cómo nadie que tenga dos dedos de frente pueda llevarse las manos a la cabeza porque haya ganado Trump. Dicen que el principal germen de votos de ese hombre han sido los hombres blancos de zonas rurales. Supongo que, de alguna manera, su hartago habrá venido, en parte, por una sensación de abandono por parte del mundo de la política y la economía que se ha transformado en ira. De ser una sensación motivada, ¿cómo se le puede pedir ahora que se preocupe por las mujeres, los gays, los latinos, negros, musulmanes, etc.? Consecuencia de esta sociedas individualista que nos han intentado meter con calzador.

El pasado verano, Michael Moore escribió un artículo dando cinco razones por las que Trump iba a ganar. Me ha parecido muy interesante y recomiendo su lectura. Cuadra bastante con mi forma de pensar.

No creo en salvadores (ni salvapatrias de pandereta). No creo que Trump ni Pablo Iglesias ni el Papa vaya a arreglar el mundo de un día para otro. Sólo espero que todos estos acontecimientos sirvan de toque de atención al establishment para que se reduzcan las desigualdades a un nivel razonable. O por lo menos antes de que venga otra Segunda Guerra Mundial.

Y ya, para poner un tono un poco más jocoso a esta entrada de m... que me he cascado, aquí va el "speech" que se ha marcado Yoko Ono dedicado a Donald Trump. Lleno de contenido y significado.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Don't give up - Peter Gabriel & Kate Bush.

jueves, 23 de junio de 2016

Partida

Los (pocos) lectores habituales de este blog habréis imaginado que no he tenido mucho tiempo de escribir estos dos meses. El trabajo, la casa y otros proyectos que tenía parados a la espera de trabajo me han tenido bastante ocupado.

Precisamente, por el trabajo (o la falta de este), llevo notando un tiempo un fenómeno que, si bien en otras latitudes ha sido más habitual durante décadas, aquí es relativamente reciente: la emigración.

Es cierto que esta zona no ha sido una de las más castigadas por el desempleo, pero la falta de expectativas hace que se exiga una movilidad mayor, que en el caso de las grandes ciudades no es tan acusado, sin embargo aquí ha hecho que gran parte de mi grupo de amigos hayan tenido que irse a trabajar a cientos de kilómetros, y que de los que quedamos aquí, yo tengo el puesto de trabajo más cercano a mi domicilio y son 25 km. es decir, nadie trabaja en la localidad de residencia. Todos fuera.
Es triste ver como tu pueblo se vacía, ver que tus amigos se van. No me preocupa el quedarme solo (el grupo ha quedado bastante reducido), ya que todo el tiempo que pasé fuera me ha hecho desarrollar recursos para tirar para adelante. Sin embargo, cuando regreso a mi localidad natal se me cae la moral al suelo.

Esa ciudad es poco más grande que mi pueblo. Casi toda mi familia vivía ahí, pero entre que mis abuelos se murieron, tíos a los que les he perdido la pista y que ninguno de los primos ya vivimos allí, ya sólo voy a visitar a una tía con la que tengo una relación muy cercana. El caso es que, con el ajetreo que llevo, llevaba bastante tiempo sin ir a verla.

Fue el que llevaba tiempo sin ir, que ese sitio lleva buenos recuerdos (quizás de los mejores) de mi infancia, junto el ver las calles medio vacías un domingo por la tarde, hizo que se me quedara mal sabor de boca. Al caer la noche, entramos a un bar a cenar un bocadillo y pusieron el "Shape of my Heart" de Sting, canción melancólica donde las haya.

Los días posteriores, cada vez que escuchaba esa canción, me entraba una sensación de tristeza y melancolía como hacía tiempo que no experimentaba.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Shape of my Heart - Sting.

martes, 25 de agosto de 2015

Keegan Hirst

No sé si esto lo he contado en alguna entrada, pero no he sido una persona que haya encontrado referentes dentro del mundo gay con los que me pudiera sentir identificado. Quizás sea por eso que, una vez admitida mi orientación sexual y, sobre todo cuando toca salir del armario con alguien, el sentimiento de estupidez por negarlo durante años es muy grande.

Por otro lado, veo que de vez en cuando algún personaje público sale del armario. Aunque suela darle más o menos relevancia dependiendo de la situación de cada uno, sigo considerando que es bueno que la gente lo haga. No es cuestión de ir vendiendo tu vida privada o morbo, es tener la libertad de enseñarla o esconderla según tu propio criterio. Y, desde luego, le doy un gran valor cuando la historia que se esconde detrás es la de este jugador de rugby

No es tanto que haya salido públicamente del armario a los 27 años, lo realmente sorprendente es que lo que le ha costado mucho es admitirlo y dejar de engañarse a sí mismo. Similar a lo que me ha pasado a mí.

Tiene dos hijos fruto de un matrimonio ya acabado. Confiesa que nunca le fue infiel a su mujer y que ella se culpaba del fracaso de la relación. Muchos se preguntarán si eso es posible, y yo creo que sí. Porque desde la adolescencia ya empiezas a sentir cosas, pero piensas que ya se pasará, que las cosas ya cambiarán. Pero haces tu vida y no eres feliz, o sientes un cierto vacío.

Supongo que una cosa es vivir engañado y otra diferente ser egoísta o llevar una doble vida. Si fuese así, supongo que no encontrarímos ese apoyo y ese respeto. Y él dice que lo ha encontrado en su familia, amigos y su ex-mujer, a pesar de no tener una buena posición para ello, a priori.

Llevándolo a mi terreno, llevo unos días pensando en si realmente debería sentirme tan idiota por engañarme de esa manera. He sido coherente todos estos años con lo que creía y si a alguien he hecho daño con lo que he elegido no ha sido a nadie más que a mí mismo. ¿Por qué alguien podría encontrar esto un motivo de crítica o burla como para sentirme avergonzado? No voy a culpar a la sociedad de esto, sería victimismo gratuito. Pero sí que es cierto que cada uno tenemos nuestra velocidad o nuestras circunstancias para madurar lo que sentimos y no sería justo menospreciarlo o ridiculizarlo.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Top of the world - Dixie Chicks.

 
Dixie Chicks - Top of the World from Art Department on Vimeo.

Esta canción la pongo por varios motivos: habla de arrepentimiento, de falta de amor y de cómo lo que hacemos lo transmitimos a nuestros hijos. Pero también era una canción que me ponía un nudo en la garganta y me acompañó en los momentos que peor estaba, y de alguna manera me aliviaba la angustia.

jueves, 11 de junio de 2015

Provisionalidad a través de los visillos

En mi día a día intento no estar pensando en tristezas. No compensa estar todo el día quejándose y lamentándose de lo miserable que es la vida de uno. Sin embargo, hay veces que de la manera más tonta viene el bajón. Pequeñas circunstancias, cosas sin imprtancia que, sin querer, traen otras cosas en las que pensar y disgustarse.

Desde que mis padres se jubliaron, poco a poco han ido reformando la casa. Han aprovechado ahora que tienen salud y así ya la dejan bien para el tiempo que haga falta. Falta la cocina, que se hará dentro de unos meses y mi habitación. Está igual que hace veinte años en los que sólo he cambiado el colchón, las puertas del armario empotrado y el parquet flotante que había que cambiarlo con toda la casa. He estado muchos años fuera, pero siempre ha sido mi habitación y nunca se le ha dado otro uso. La idea es tirar los muebles más viejos (dos armarios y una eatantería de más de 30 años) el día que me vaya definitivamente y vacíe el cuarto.

El otro día mi madre cambió los visillos de las ventanas. Puso unos enrollables en las ventanas de los cuartos que más se usan y unas fijas con velcro en las que menos: el cuarto de la plancha, la ventana trasera del salón, el cuarto de mi hermano (que no se usa mucho)... Y el mío. Total, para el tiempo que voy a estar aquí no compensa poner de los otros.

Debido a que estoy en un proceso de selección para ir a trabajar al quinto pino, estoy especialmente sensible a estas cosas. Cierto es que me apetece emanciparme, pero no me hace especial ilusión cambiar de país y empezar a ver a la familia y amigos una vez al año deprisa, corriendo y mal, pero las alternativas no abundan y si hay que irse, uno se va.

El caso es que llevo viendo dos días viendo los dichosos visillos y se me pone un nudo en la garganta. Mi madre se ha dado cuenta que no me gustan y estaba ilusionada con ellos. Me siento culpable por ser así, pero son como un cruel recordatorio a la creciente provisionalidad de mi vida, cuando debería haber sido al revés.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: No sabe a dónde va - Amaral.

miércoles, 15 de abril de 2015

Referentes, discusiones y apocalipsis

El otro día dejaba entrever que las expectativas a nivel laboral que tenía se han desvanecido, así que toca volver al principio (si es que alguna vez me había movido de ahí) y seguir buscando. Por otro lado, tuve una ciberdiscusión acerca de la homosexualidad con unos cuantos típicos meapilas. No tengo nada en contra de la religión, es más, aprecio a gente que conozco y es creyente pero si algunos usasen las cuentas del rosario de bolas chinas de vez en cuando el mundo sería un lugar un poco más feliz.

¿Qué tiene que ver una cosa con otra? Que el otro día estábamos un grupo de personas y dos se pusieron a hablar de la crisis que nos espera en 2017 y otro de los datos personales que ponemos en internet, qué pasará si algún día todo da la vuelta y los gays perdemos nuestros derechos y volvemos a estar perseguidos, etc. El caso es que, debido a estos dos asuntos, mi estado de ánimo está un poco susceptible a todo y el bajón y la inquietud que me produjo me ha tenido bajo mínimos unos cuantos días.

Necesito engañarme. Quiero pensar que la especie humana evoluciona a mejor, aunque no tengamos la perspectiva de verlo. Que saldremos de ésta y que aunque se vuelvan a perder batallas que ahora están ganadas no se perderá la guerra. Que a pesar de que me jode darles la razón a los gobernantes de turno, ya hemos dejado de caer y las cosas ya no pueden ir a peor (que no es que estén bien como nos quieren hacer creer).

Por lo menos, la ciberdiscusión me dejó el buen sabor de boca de que ciertas opiniones homófobas no son ampliamente compartidas. Como ya comenté antes, no creo en la censura y están en su derecho de decir lo que piensan. Pero todos tenemos que jugar en la misma liga y es cierto que el hecho de que muchos lleven la contraria es reconfortante. Supongo que la mayor visibilidad de la homosexualidad tiene mucho que ver en esto.

Esto me lleva a pensar en otro colectivo con mucha menos visibilidad: los transexuales. Porque yo no conozco a ninguno y si pienso en los referentes que recuerdo por la televisión me salen Bibiana Fernández (que no es tan malo), La Veneno y Carmen de Mairena (glups). Por eso, hace un tiempo vi este programa y yo mismo me sorprendí de la imagen tan deformada que tenía de ello. Si mucha gente tiene el mismo concepto, no quiero ni pensar en las opiniones que tienen que oír estas personas en su día a día.

Y ya estamos otra vez con las penas, y yo que no quería. Pero esto se ha acabado por hoy. La pseudoalucinación de hoy es combativa (y además reciente, cosa rara en las canciones que pongo). La escuché ayer por primera vez y me ha encantado. Moraleja: si hay que morir que sea matando.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Opinión de mierda - Los Punsetes.

lunes, 2 de marzo de 2015

Una salida

No sé si será el invierno y el tiempo tan lluvioso que tenemos últimamente, acaso esta permanente temporalidad en la que vivo desde el punto de vista laboral y de residencia o quizás que, esto de las relaciones es una cuesta arriba que no he terminado de encumbrar, pero me encuentro en un estado de apatía o cansancio que ha hecho que me refugie y lleve una vida de ermitaño.

Ahora mismo estoy esperando la respuesta de tres posibles trabajos. Llevo dos semanas en permanente incertidumbre y esperando al menos una llamada que no llega. Que no salga nada es preocupante, que surjan tres posibles a la vez y que ninguna sea para mí es desmoralizante, porque hace preguntarme qué estoy haciendo mal y no encuentro respuesta. Porque los meses pasan, y cuanto más tiempo pase alejado del mundo laboral más difícil será retomarlo.

Hace un tiempo hablaba sobre la soledad. Hoy puedo decir que si estoy solo es porque yo quiero. Conocí a alguien, nada serio, y ahora me encuentro con que no soy capaz de encajarlo en mi vida. Me cuesta dar explicaciones en casa de adónde voy y qué hago, pero no quiero mentir. Tengo la idea de cuando encuentre trabajo y me vaya a vivir solo las cosas cambiarán pero... ¿Cuándo será eso?

Tengo a gente a la que pedir opiniones, pero cuanto más escucho más confundido me siento. Ahora se me junta afrontar una salida de armario "por la fuerza" (gajes de vivir en un sitio pequeño), aunque he de confesar que para esto sí estoy preparado y no creo que llegue la sangre al río.

Total que vivo refugiado en mi máster, mis idiomas y mi guitarra. Justo lo que hacía hace unos años y veo una de las causas de haber llegado a esta situación. Ahora mismo, la principal salida que veo es encontrar trabajo. Todo pasa por eso pero no llega y el momento actual me está comendo.

Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Fragile - Lacuna Coil.