Hoy va a ser una entrada un poco atípica. He descubierto una canción a la que llevo enganchado toda la semana y me apetecía compartirla aquí. Hay muchas versiones de otros artistas, como Guillermo Dávila:
Amistades Peligrosas:
O Miguel Bosé:
No conocía ninguna de las tres hasta que me he puesto a investigar un poco. De quedarme con alguna versión, elijo la de Miguel Bosé. Guillermo Dávila me empalaga un poco y la de Amistades Peligrosas me parece bastante enlatada. En cualquier caso, ninguna me ha llegado a entusiasmar ni de lejos como la original de Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán que editaron en 1974. Los arreglos de Rafael Trabucchelli le quedan estupendos (se nota que el pop-folk me pierde). Una pena que pasara sin pena ni gloria en su momento:
Como comenté en la entrada anterior, me gusta aguantar todos los cacharros que compro hasta la extenuación. Sin embargo, hay veces que éstos ya no dan más de sí y hay que cambiarlos. Cuando ya has comprado el artilugio nuevo, llega el momento de aprender a usarlo, que no tiene por qué funcionar igual que el antiguo.
Normalmente, el periodo de adaptación suele traer acarreado una prolongación de los tiempos de ejecución de tareas y propósitos. Por ejemplo, conseguir cambiar el tipo de sonido de la tele o mirar los menús de programación puede llevar diez minutos cuando con la vieja llevaba uno. Sin embargo, hay un aparato que lleva un aprendizaje con consecuencias mucho más peligrosas y catastróficas: me refiero al recortador de la barba.
Hace unos cuatro años, cuando empecé a dejarme barba, compré uno de esos debido a que no me gustan las longitudes "hipster style". Poco a poco le fui cogiendo la vuelta, hasta que las cuchillas se fueron desafilando y el motor perdiendo fuerza en las partes más pobladas. Eso hacía que ya arrancase los pelos en vez de cortarlos, con el consecuente dolor en mi cara.
Cuando fui a estrenar el nuevo, tocaba ajustar el cortador a la longitud deseada. Como el diseño era distinto, tocó elegir el numero a ojo. El inconveniente es que la graduación de éstos es totalmente distinta de uno a otro, no están estandarizados. Por eso, al dar la primera pasada por la cara, los ojos se me quedaron como platos al ver el trasquilón que me había pegado.
La decisión posterior fue afeitarme la barba y dejarla crecer de nuevo. Y en ello estoy una semana después. Lo curioso es que, cuando te la dejas, la gente parece que no le llama la atención. En cambio, cuando te la quitas es todo un acontecimiento. Suele ser la primera pregunta en cuanto te ven y objeto de bromas y chascarrillos.
De todas formas, como nunca la he llevado muy larga, espero que en quince días esté en mi longitud habitual. Y entonces tocará enfrentarme otra vez al diabólico recortador.
Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Whiskey in the jar - The Dubliners.
He de reconocer que me gusta la tecnología. Tengo ordenador, tele, móvil, equipo de música, etc. que les doy uso. Cuando tengo que comprar algo no suelo ir a lo más barato sino que prefiero ir a algo más costoso pero que cumpla mis expectativas. Porque hay algo que intento de todo lo que me compro: que me dure muchos años. Por ejemplo, mi coche tiene 17 años y ni intención de cambiarlo hasta que se rompa (y lleva un mantenimiento que ya quisieran coches más modernos).
Porque todo lo que tengo lo uso hasta la extenuación. Cuando me mudé al piso en el que vivo ahora, me traje una tele de tubo de mis padres con quince años a cuestas. Con un portátil con más de diez años a cuestas y un par de cables de audio y vídeo, me fabriqué una "Smart TV" y tirando.
Por otro lado, siempre me ha gustado planchar mientras escucho música. Volví a fabricarme un equipo de audio con retales de cacharros que ya tenía por casa: una fuente de corriente continua regulable, un radiocassette de coche y unos cuantos cables. Comprando unos altavoces de coche por 50 € y un par de tardes cableando, tengo el equipo montado.
Luego ya está el tema de grabar las cintas. Ahora todo está en formato digital, tengo un radiocassette con 20 años a cuestas y entrada "Line-in" enchufada al portátil (éste ya modernito). Se graban con el Winamp y tirando, teniendo cuidado, eso sí, con los sonidos del Windows, que si no se graban también mezclados con las canciones. Por cierto, hoy en día ya es muy difícil encontrar cintas vírgenes nuevas.
Aunque algunas veces ya sucumbo a las modernidades debido a las presiones de familia y amigos. Estas Navidades, un par de amigos me regalaron un Apple TV. Este cacharro se enchufa a la tele con un cable HDMI, pero las teles de hace quince años no traen dichas modernidades. Así que me puse a dar vueltas por todas las tiendas del pueblo y de la capital buscando un cablecillo para poder adaptarlo, cosa harto difícil. Al final, mis amigos, hartos de mi cabezonería, aparecieron por la puerta de casa con una tele nueva.
Al final, la pobre tele de tubo acabó en una asociación que recogen aparatos y cosas que la gente no usa para venderlo a buen precio. Espero que ahora alguien la esté disfrutando.
Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Video killed the radio star - Buggles.
A raíz de todo esto, ¿soy el único que se acuerda de este anuncio?
Hoy nos vamos a 1974. Ese año, la cantante de la que se ocupa esta entrada graba una canción compuesta por José Luis Perales. El tema es un fracaso y nuestra protagonista cambia de discográfica... Pero Carlos Saura decide incluirla en la banda sonora de su película "Cría Cuervos" un año después y todo cambió.
Fue un éxito en todo Europa. La versión en francés fue número 1 en el país galo y Suiza, el autor la grabó en 1990 (prefiero la original) y la carambola provocó un conflicto entre casas discográficas considerable.
Con ese éxito, es normal que saliesen versiones en diferentes idiomas. La primera que reseño (hoy hay dos) se grabó enn 1977 en alemán por una tal Sabrina (atención a la germánica portada del single).
Pero la cosa no quedó ahí, ya que su relevancia fue tal que atravesó el Telón de Acero hasta la URSS, dando lugar a otra versión en ruso a cargo de un grupo llamado "Vesyolye Rebyata" (que se debe traducir algo así como "Jóvenes Alegres", un nombre muy al gusto comunista):
Me da la sensación de que por allí también fue un éxito, a tenor de las versiones que se ven por Youtube de esta última versión.
Antes de nada, no me termina de convencer usar la palabra "mariliendre" pero no encuentro un sinónimo más neutral y algo menos despectivo. Mi dominio del vocabulario no llega tan lejos, así que lo dejaremos tal cual.
Las Navidades por estos entornos rurales tienen una singularidad: se llenan de amigos, primos y hermanos de amigos que trabajan todo el año fuera y vienen a pasar las fiestas a casa. Es por ello que, a las celebraciones de las fechas señaladas que se pasan en familia se añaden entre medio otras muchas con amigos y primos de éstos o hermanos.
Este año se nos ha juntado el primo de un amigo en un par de ocasiones. Nunca ha vivido aquí y sólo viene de vez en cuando a ver a la familia. Esta persona es abiertamente gay, más abiertamente de lo que yo lo soy. Además lo exterioriza mediante una relevante pluma. Yo no me estoy mirando en el espejo todo el día para controlar mis gestos o saber como hablo, y no soy consciente de la pluma que tengo pero, en cualquier caso, la suya es bastante más explícita que la mía (si es que la llego a tener). En principio no es una cosa que me condicione a la hora de tratar con alguien y, de hecho, en los momentos que estuve con él no hablé de mi orientación sexual en ningún momento. Por mucho que sea algo que tengamos en común, apenas lo conozco y no tengo la confianza suficiente.
Es pro eso que me chirría bastante el comportamiento de una amiga del grupo de la que ya hablé en su momento. En cuanto se enteró que venía, todo su interés por quedar se ceñía y condicionaba a que estuviese presente el primo. Si no, pasaba. Luego ya, cuando estábamos todos, lo agarraba por banda al pobre y no lo soltaba ni a sol ni a sombra.
Yo puedo entender que hay gente con la que puedas tener una mayor afinidad, pero es que mi amiga la mariliendre lo habrá visto un número de veces que se podría contar con los dedeos de las manos. De hecho, no creo ni que tengo su número de teléfono ni se ponga en contacto con él más que cuando viene. Entonces, ¿a qué viene ese comportamiento? ¿Es que, quizás, le guste ir de moderna y fardar delante de sus amigas de tener amigos gays? En cualquier caso, me chirría mucho.
Por cierto, a mí ni se me arrima.
Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Son de Amores - Andy y Lucas (sí, es espantosa pero no me negaréis que es todo un himno mariliendre).
Tenía pensado poner un par de temas a tenor de las elecciones de este mes, pero como se me ha echado la Nocehvieja encima, para desearos un feliz año 2016 he decidido utilizar un icono frívolo de esta fecha: Sabrina Salerno.
Aunque no fue interpretando esta canción donde nos enseñó parte de sus encantos, Arturo Valls utilizó su gran éxito y ese "incidente" para hacer una perversión en toda regla. No canta, no baila, no se sabe la letra, no se lo pierdan:
Aunque supongo que ya todo el mundo ya tendrá ambos vídeos más vistos que el tebeo, sirvan ambos para desear a todo el que lea esto una buena salida y entrada de año y cuidado con los especiales de José Luis Moreno.
Como si fuese una condena de cárcel, llevo un mes y un día sin aparecer por aquí. Todo tiene una explicación, fruto de todos esos proyectos que se quedaron aparcados todo ese tiempo que estuve a la búsqueda de trabajo. Todo eso llevó a una causa principal: no tenía conexión a internet.
Uno puede quedarse sin acceso a la red de redes por muchos motivos: no pagar la factura de teléfono, cataclismo afectando a las redes de comunicaciones, necesidades de aislarse del mundo, etc. En mi caso se ha debido a una causa principal: me he cambiado de domicilio, es decir, me he emancipado.
Se podría decir que me he cambiado de acera y me he ido a vivir al otro barrio. Así visto, parece que me he vuelto heterosexual (jaja) y que he muerto, pero esto tiene una explicación: vivo casi enfrente de donde vivía antes (y en el radio de alcance de los tupper maternos), pero como mi calle separa dos barrios (aquí la extensión de los mismos es muy pequeña) ya no estoy en el mismo.
La mudanza ha sido muy cargante, pero ya respiro tranquilo. Ahora toca ponerme al día con la lectura de blogs ajenos.
Pseudoalucinación parasitaria de hoy: Cálida trinchera - Celtas Cortos.